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  Nos cuentan los compañeros de “La Vinca-Ecologistas en Acción” una bonita historia  de “convivencia” entre el hombre y el bosque. La Heredad de Aguas de Arucas y Firgas ha explotado tradicionalmente los recursos hídricos del Barranco de La Virgen, corazón de lo que fue antaño la inmensa Selva de Doramas en Gran Canaria, Bosque de Laurisilva Canaria, del que solo quedan unos cientos de hectáreas en la actualidad.

El agua procedente de galerías y pozos era canalizada por acequias a cielo abierto que la transportaban del entorno de Valsendero hasta la Vega de Arucas, para regar las plataneras. “En origen”, la arboleda circundante “dejaba caer” en la acequia  hojas y ramitas, pero también semillas, que el agua transportaba barranco abajo. “En destino” tras más de 15 kilómetros de “navegación” y un “rafting” de 700 m. de desnivel, la acequia se destupía de lodos y restos vegetales, para que el agua llegase limpita a los cultivos. Ese sustrato, rico en minerales, materia orgánica y alguna que otra semilla, se quedaba al borde de la acequia y se convertía en el semillero ideal, para que germinasen los representantes más nobles de la laurisilva canaria, los tiles. Hoy día estos “Tiles viajeros” imprimen carácter a un bonito parque en Arucas.

Cada  territorio posee innumerables ejemplos de “coexistencia” entre el bosque y el hombre. ¡Ese es el camino!

Foto: Paseo de los “Tiles Viajeros”, Parque Francisco Gourié, Arucas.

 

¡CUIDA AQUELLO QUE CUIDA DEL PAISAJE!