Cuando los árboles y las plantas cantan

Artículo seleccionado por ADAPA Canarias:

GARCÍA, Catalina: Canarias 7.  “Cuando los árboles y las plantas cantan”. es.http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=411539. Fuerteventura. 12/03/2016. Referenciado: 17/03/2016.

  Federica Zizzari y Edoardo Taori recalan en Fuerteventura para grabar al acebuche bonsai de Jandía dentro de su proyecto artístico Viajar en el canto de los arboles

¿Qué música emiten el bonsai piedra de acebuche de Jandía, el drago de Icod de los Vinos, el primer cactus plantado por Manrique en Lanzarote o los árboles sagrados de la India? Lo saben y han grabado Federica Zizzari y Edoardo Taori, dentro de su proyecto artístico Viajar en el canto de los árboles.

  Cada árbol, cada planta, emiten una música que han conseguido grabar, escuchar y reproducir Federica Zizzari y Edoardo Taori. Con su proyecto artístico Viajar en el canto de los árboles, estos italianos recalaron en Fuerteventura donde grabaron, entre otros, la melodía del bonsai piedra de acebuche del macizo de Jandía.

Desafiando al viento de Fuerteventura,  la ilustradora Federica (Galatina, Lecce, 1983) y el músico y musicólogo Edoardo (Subiaco, Roma, 1985) grabaron, entre otros, el bonsai de acebuche del pico de la Zarza, en Jandía, gracias a la colaboración del proyecto Bigtrees4life para la protección de los árboles monumentales de España que impulsa la fundación Félix Rodríguez de la Fuente. «Fuimos a buscarlo cuatro kilómetros cuesta arriba y contra el viento y la duda sobre el éxito de la misión (…). Lo encontramos en medio de una infinidad de otras plantas. Un árbol en otras condiciones ambientales sería enorme, aquí era pequeño, enredado en la roca hasta cubrirlo como un musgo. (…). Las cabras comen sus hojas, que se hacen pequeñas para protegerse a sí mismos y no dejar que crezca», describen en su diario de viajes  del proyecto Contrada Lusci, que está en facebook.

En su viaje a Fuerteventura en pos de la música de los árboles y plantas, intentaron grabar «el canto sumergido en la inmensidad de las arenas» de un matomoro grande del parque natural de las dunas de Corralejo. Una tarea difícil precisamente por los granos de arena que amenazaban a sus dispositivos electrónicos.  Jandía

  India y Nepal. Viajando en el canto de los árboles consiste, como su nombre indica, en viajar para buscar los árboles más importantes y antiguo del mundo, grabando su variación de resistencia eléctrica a través de un biofeedback que la capta y la transforma en notas musicales. «Lo que el árbol o la planta grabados nos da son partituras musicales. Después del trabajo de búsqueda, empieza el momento de elaboración y creación que nos permite de hacer arte en forma de música, vídeo, escritura, pintura y otro para dar voz de los árboles grabados a la humanidad y crear belleza».

El proyecto de Federica y Edoardo arrancó hace un año y medio  con el viaje al norte de la India y Nepal para grabar el sonido de sus árboles sagrados. El segundo fue a Canarias.

  “Cada árbol suena diferente”. Los impulsores del proyecto sostienen que «cada árbol suena de manera diferente y cada música de una planta es única. Si grabamos la misma planta en horarios diferente del día nos dará diferente resultados».  Con una incidencia nula en el árbol o la planta en cuestión, el método consiste en unos electrodos que se adhieren para captar la variaciones eléctricas que luego un galvanómetro transforma en notas musicales que se registran y graban en un ordenador. La grabación, resumen, es «el resultado de la vida de la planta y de todo lo que le influye en ese momento, incluido el hombre».

  Cactus, laurisilva, drago y pinos. Federica y Edoardo llegaron a Fuerteventura procedentes de Lanzarote, donde grabaron el primer ejemplar que plantó César Manrique en su jardín de cactus. De aquí volaron a Tenerife donde escucharon las melodías del drago milenario de Icod de los Vinos,  las laurisilvas de Anaga, el pino gigante de Vilaflor y el cedro de las Cañadas del Teide.

En Icod de los Vinos, y gracias a la gerente del parque, se les permitió grabar la canción. «Fue un gran privilegio ser capaz de acercarse a una distancia tan cerca. ¡Qué alegría! Los diferentes registros se realizaron mediante la colocación de los sensores en más puntos del tronco y en diferentes horas del día». En el caso de Anaga, realizaron dos grabaciones en un lugar que les pareció «muy interesante por mantener la forma de los antiguos bosques que cubrían la costa mediterránea en el Plioceno».

Tras la experiencia de este segundo viaje, quieren volver y completar la búsqueda de estos lugares del mundo grabando los árboles antiguos de La Gomera, La Palma y El Hierro. Todos -los de Nepal, la India, Lanzarote, Fuerteventura y Tenerife- les susurran que «estamos más conectados de lo que creemos».

 

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