Artículo realizado por Pablo Octavio Torres López, miembro de ADAPA Canarias:

TORRES LÓPEZ, Pablo Octavio: Canarias 7.es. “El valor del istmo y La Isleta”. Opinión. Tribuna libre. http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=412800. Las Palmas de Gran Canaria. 20/03/2016. Referenciado: 25/03/2016.

  Nuestro activista y compañero Pablo Octavio Torres López y miembro de ADAPA Canarias, reivindica el istmo de La Isleta como uno de los grandes iconos del paisaje de la isla de Gran Canaria. Este entorno debe saber crecer teniendo en cuenta la demanda turística del Mercado del Puerto y nuestra hermosa Playa de Las Canteras, entre otras cosas. Como dice el autor de este artículo, “…El peor aspecto de un barco o un yate puesto en seco, mantenido por burras, enseñando su panza dañada y sometido a sopletes o tratamientos de lija,  no puede ser parte de la nueva  revalorización del paisaje urbano en el istmo…”.

La Isleta

  Colocar un taller astillero en El Refugio, extensivo al muelle Pesquero, es el mayor error histórico  que unas autoridades  responsables puedan cometer con el excepcional istmo de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Dicho astillero-taller arruinaría la proyección del aspecto turístico y calidad de vida de sus ciudadanos.
¡Es la conexión Puerto-Ciudad en el peor sentido negativo del término!
Si esta ciudad tuviese un enemigo, éste esperaría ansioso su consumación.
La falta de imaginación,  incluso valentía, desemboca en estas decisiones que lamentarán la ciudad y sus habitantes actuales y descendientes por generaciones.
Ésta  abrumadora imperdonable pérdida fue lo que me llevó a poner una alegación en su día a este taller-astillero y  fue aceptada parcialmente pues se percibía un evidente daño ambiental y paisajístico.
No es un error cualquiera, es darle la espalda a décadas de trabajo desalojando actividades molestas del istmo. Es rechazar  una oportunidad única para relanzar esta zona  como un espacio ciudadano, compartido con el Puerto, de calidad y posibilidades fuera de lo común.
Los dos muelles de esta zona, el Refugio y el Pesquero se pueden convertir en la mejor zona de Las Palmas trasladándole la pretendida ampliación del muelle deportivo tantas veces reclamada.
Con esa actividad, esos muelles  cumplirían  fielmente su cometido de puerto. No hay que gastarse el dinero en construir otro deportivo, como pretenden. Ya lo tienen hecho  ahí.
En esos muelles atracarían las embarcaciones deportivas de larga estancia y por lo tanto no producirían más problema en tráfico que los barcos que piensan reparar allí.
Por otra parte los cruceros atracan de madrugada y zarpan de noche su cruce es prácticamente nulo.
La vistosa presencia de embarcaciones deportivas  sería un complemento extraordinario para el paisaje  con la playa de Las Canteras a su lado. Su ampliación sería multiplicadora de actividad económica, no para una sola empresa de astilleros, sino para emprendedores  varios, con actividades comerciales y hosteleras, con  ajardinamiento y paseos públicos revitalizando los alrededores y enriqueciendo la ciudad con una actividad amable.
Los talleres-astilleros tozudamente pretendidos ahí por inexplicables razones, tienen sitio en el Puerto de Arinaga donde hay espacio suficiente para hacer las rampas, naves y las desagradables marinas secas que necesitan,  su molesta actividad está asumida y absorbida como puerto industrial. Su ampliación estaría garantizada sin las molestias para los ciudadanos que inevitablemente producirá en el Istmo. El Puerto de Arinaga, hoy infrautilizado, empezaría a ser rentable. Hoy sorprendentemente no lo es.
Tenerife está construyendo el puerto de Granadilla para dedicarlo a las  actividades más molestas y dejar Santa Cruz más habitable y turísticamente más confortable.
Bilbao se reconvirtió de oscura ciudad industrial a atractiva ciudad turística liberando antiguos espacios fabriles  hoy ganados a la ciudadanía.
¿Cómo vamos nosotros a ir en un suicida sentido contrario teniendo Las Canteras como vecina?
En Arinaga todos ganarían con este cambio. La Autoridad Portuaria cobraría sus tasas, Los empresarios del sector naval realizarían su actividad sin trabas,  y rotundamente la ciudad ganaría no colapsándose  con un taller-astillero tremendamente inapropiado. Esos astilleros ya estuvieron ahí. ¡Hubo que quitarlos porque estorbaban el desarrollo urbano!
El peor aspecto de un barco o un yate puesto en seco, mantenido por burras, enseñando su panza dañada y sometido a sopletes o tratamientos de lija,  no puede ser parte de la nueva  revalorización del paisaje urbano en el istmo.
Por si eso fuera poco, para más asombro, en el muelle Sanapú junto al Acuario, pretenden malgastar este precioso, escaso y estrecho terreno de la ciudad  para dedicarlo a aparcamiento de coches, coches  que tendrían que tener vetada su entrada en un  Sanapú peatonal.
Esa acción es un grito a los cuatro vientos que autoproclama las limitaciones de imaginación y gestión en responsabilidades claves, que son imprescindibles para unas autoridades que deciden nuestro destino.
Estas autoridades están dando muestras de improvisación en el tema del acuario que inicialmente no aparecían y ahora se están mostrando como lagunas inquietantes.
¿Cómo va a ser posible  la convivencia de un acuario con un taller de chapa, pintura o fibra de vidrio?
En contraposición a esas equivocaciones propongo a consideración la siguiente propuesta modificable con cualquier otra de uso ciudadano y náutico asumible.
Se trata de rendir homenaje a los prohombres grancanarios y extranjeros que hicieron grande el Puerto de la Luz y la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.
Se trataría de crear en medio de un espacio ajardinado en el Muelle de El Refugio enfrente y complementario con los jardines del Castillo de la Luz  un Pabellón de Grancanarios Ilustres con reseña individual de cada uno de ellos y su gestión realizada en el desarrollo del Puerto y sus progresos en la Isla.
Sería un homenaje de justicia y una auténtica conexión Puerto – Ciudad llena de historia, cultura y ejemplo de como se hace una ciudad con inteligencia, imaginación, tesón, fe desinteresada y ansias de progreso para su propia tierra.
Esto sería revelador para todo ciudadano de cualquier edad, pero visita propicia para escolares y estudiantes que despertaría curiosidad  por su tierra y aprendieran a amarla.
El Puerto de La Luz relanzó a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y le dio vida en el aspecto comercial, turístico e intercambio cosmopolita de ideas, y así ha de seguir siéndolo.
Pero si en el aspecto industrial acomete actividades que la ciudad no pueda digerir y la degradan, como unos talleres–astilleros en el istmo, o la por ahora abortada y fatal incineradora de biomasa entonces, acabará matándola.
¡El proyecto de biomasa aún no ha sido derogado por el Gobierno canario!
El taller-astillero en el Istmo va en la misma línea de degradación de un espacio llamado a ser excepcionalmente atractivo en corto plazo, ruego a las autoridades nuevamente que reconsideren esta opción planteada, pues la pérdida que producirá ese proyecto abortando el desarrollo turístico y ciudadano será de muy difícil entendimiento  para la ciudadanía hoy desinformada.
Todo sea por la memoria  de grancanarios ilustres que dieron vida al Puerto de la Luz, a su capital y a su isla, y de los personajes y compañías extranjeras que tanto aportaron.