Noticia seleccionada por ADAPA Canarias:

ROSALES, Ibón S. canarias7.es: “Tóxicos ilegales que siguen en uso”. Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria. http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=434125. 05/09/2016. Referenciado: 13/09/2016.

  Para proteger los cultivos, vengarse del vecino o evitar orines indeseados. Estos son los motivos más frecuentes por los que algunos siguen vertiendo plaguicidas ilegales, sobre todo en el campo. El Seprona, con la ayuda del laboratorio Sertox investiga las muertes de animales domésticos. toxicox

  El Servicio de Toxicología de la Universidad de Las Palmas (Sertox) analiza  cadáveres de animales para averiguar supuestamente envenenados. Los primeros casos llegaban a Sertox de extranjeros que querían encontrar una respuesta a la muerte de su ser querido e interponer una denuncia. «Hubo una alemana que alimentaba a los gatos de la calle, de repente le aparecieron todos envenenados y vino preguntando qué podía pasar», explicó Octavio Pérez, jefe de laboratorio de Sertox.
En 2010 se celebró el primer Seminario contra el Veneno en la Facultad de Veterinaria con un éxito de convocatoria. «Vino el Seprona, miembros de Medio Ambiente, del Gobierno de Canarias… Eso sirvió como punto de arranque para comenzar a trabajar en la detección del veneno», describió Pérez. En 2014 se oficializa la Estrategia Canaria contra el Veneno, con el fin de paliar una «amenaza real para la fauna silvestre». El investigador Norberto Ruiz basó su tesis doctoral en el estudio de los tóxicos en el medio ambiente de las Islas.

«En Canarias afecta sobre todo a la población de aves», relató el veterinario. Los motivos principales para utilizar en muchos casos venenos prohibidos por la ley desde hace más de diez años, como el carbofurano o el Aldicarb, van desde agricultores que quieren proteger sus cosechas a cualquier precio hasta problemas vecinales que acaban con perros o gatos muertos.

Agentes del Seprona de San Mateo (Gran Canaria) relataron el caso de un agricultor que rodeó su parcela con trozos de pan intoxicado. «Ponía el producto para matar a los pájaros o roedores pero en época de cacería lo comió un perro. En cuestión de minutos el animal empezó a temblar y a vomitar. El dueño presentó denuncia», relataba el agente de la Benemérita.

Según estimaciones de la Guardia Civil, cada año hay unos 9.000 casos en España, cifras que «no son reales porque están los que no se descubren», señalan desde el citado cuerpo en referencia a los animales que consumen el veneno y mueren en madrigueras, nidos o en el fondo de un barranco.