Artículo seleccionado por ADAPA Canarias:

RODRÍGUEZ, Rosa. Canarias7. es: “Árboles al ritmo de la naturaleza”. / Islas. Regeneración Vegetal. Santa Cruz de Tenerife. http://www.canarias7.es/articulo.cfm?Id=435866. 20/09/2016. Referenciado: 22/09/2016.

  La naturaleza marca sus propios ritmos y basta con echar un vistazo a las medianías y cumbres de Gran Canaria y, por qué no, también de las otras islas con masa forestal para ver como sus condiciones se han impuesto en cuanto el hombre retiró sus manos o sólo las posa para ayudar. Asombra cómo se han recuperado los árboles.

  La Conquista de Canarias marcó un antes y un después en lo que al paisaje se refiere. El Archipiélago verde que era se transformó en unas pocas décadas en un secarral en el que, a base de talar y roturar, se esquilmó parte importante de su cobertura vegetal. A mediados del siglo XIX el monte verde casi había desaparecido en Gran Canaria y en muchas zonas de Tenerife y para el siglo XX la leña y el carbón se sacaban ya de los pinares, de manera que también los pinos estuvieron a punto de desaparecer.

Cuatro siglos de destrucción que se intentaron paliar con repoblaciones intensivas llevadas a cabo, con más o menos acierto, desde mediados del siglo XX. «Se han plantado  millones de árboles», dice el geógrafo José Julio Cabrera, que explica que se han mejorado técnicas para lograr su supervivencia, como pasar de plantarlos en bolsas a hacerlos con las raíces desarrolladas, o regarlo, pero al cabo del tiempo se ha comprobado que «la naturaleza es muy tozuda, pone sus condiciones y marca sus tempos».

Su experiencia de 46 años dedicados a la recuperación de especies vegetales le han permitido no sólo ser partícipe de la repoblación de gran parte de las medianías y cumbres de Gran Canaria, sino ver como los árboles con los que se cubría aritméticamente el terreno ahora, de manera espontánea, se recuperan geométricamente, creando pinares y bosques termófilos y de laurisilva. «Donde se plantaron 10 árboles ahora hay 100 y en unos años habrá 1.000 y luego 10.000. ¡Eso está pasando en Canarias y es alucinante!», exclama emocionado.

Esa recuperación espontánea se ve de una manera excepcional en Gran Canaria, porque también «el nivel de destrucción en esta isla fue terrible», dice Cabrera, que avisa de que «ahora la naturaleza está actuando».

Y la naturaleza actúa de distintas maneras, pero hay una con la que Cabrera está entusiasmado y es con cómo los pájaros dispersan las semillas allá donde se posan, regurgitándolas o defecándolas. Los brezos y las retamas, que están creciendo por doquier, propician que los pájaros se posen y depositen las semillas, dispersándolas a cientos de metros de donde las cogen y dando lugar a plantaciones espontáneas y luego bosques.

Cabrera es optimista respecto a la recuperación de bosques y pinares porque cree que el hecho de que más de la mitad del territorio de Canarias esté protegido «va a salvar» de tentaciones de destrucción de sus bosques y pinares. Y confía en la cada vez mayor concienciación de la población.