Noticia seleccionada por ADAPA Canarias y escrita por Pablo Torres, miembro de ADAPA Canarias:

TORRES, Pablo. La Provincia. Diario Las Palmas. ¿Quien habla en nombre de Gran Canaria?. Las Palmas de Gran Canaria.  04/11/2016. Referenciado: 21/11/2016.

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  ¿Quién habla en nombre de Gran Canaria? ¿Quién habla en nombre de nuestra ciudad?

  Carl Sagan, divulgador científico de la exitosa serie televisiva Cosmos, tituló su último capítulo: ¿Quién habla en nombre de la Tierra?

  En él plantea la posibilidad y advertencia de cómo la necedad irresponsable de sus habitantes podría llegar a la extinción de toda vida inteligente en nuestro planeta. Su voz se apagaría y no sería oída por un hipotético observador exterior que la buscase. Solo percibiría de nuestro planeta un irreparable y profundo silencio. Solo viento tal vez.

  Viento de ruina y degradación paisajística es lo que oímos si la buscamos entre todo lo que propone La Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para el istmo de Las Canteras.

  No hemos terminado de quitar los cables de luz que afean nuestras calles cuando surge la propuesta de cablear la silueta de la montaña de El Vigía.

  Esta última desatinada propuesta del teleférico parece una cortina de humo, pues coincide con el no menos irracional concurso de taller-astillero para cualquier embarcación (ya no de megayates) en el mejor enclave que se le presenta a nuestra ciudad.

  Hace bien poco esta capital se salvó de la increíble intención de colocar una incineradora de biomasa en La Isleta. Este proyecto fue calificado de estratégico por el Gobierno de Canarias y colaboradores necesarios fueron la misma Autoridad Portuaria y la misma Alcaldía.

  Del trágico destino de la biomasa nos salvaron los hombres y mujeres de la consejería de Sanidad manteniendo su rigor científico calificando el proyecto en su informe de altamente negativo para los ciudadanos en los aspectos sanitarios y ambientales.

  En el aspecto visual lo consideraba por supuesto, también negativo, sobre todo, desde el mar especifica aquel escrito.

  Nunca agradeceremos lo suficiente la profesionalidad de los responsables de Sanidad al mantenerse firmes en sus convicciones. También colaboró la sociedad civil en las redes y Ben Magec.

  Se podría decir que ni un solo apartado del proyecto sobrepasaba el umbral de la cordura. Algunos ciudadanos lo vimos prontamente. ¿Cómo no lo vieron la Autoridad Portuaria y la Alcaldía?

  Ignoramos qué vio de estratégico el Gobierno de Canarias en el estudio de un proyecto que nos sacaría del circuito turístico, arruinaría el istmo y la ciudad, e incluso la salud.

  Ante este panorama, y en el estricto aspecto político hay que preguntarse: ¿Quién habla hoy en nombre de nuestra ciudad? No descubriremos nada nuevo si decimos que el principal competidor de nuestra Isla es la isla de Tenerife.

  No vamos a mencionar la retahíla de acciones u omisiones que lo demuestran. Pero sí mencionaremos las cosas positivas que hacen en la otra provincia para sí, comparándolas con lo que hacen las autoridades de la provincia de Las Palmas para nosotros.

  Por ejemplo, el viajero que llega a Santa Cruz con la compañía Fred Olsen arriba a una buena estación marítima en la cual cogiendo el ascensor y subiendo un piso se encuentra en el mismo centro de la ciudad.

  Ese mismo viajero para hacer el viaje de vuelta a la capital de Gran Canaria, parte de esa misma cómoda estación y después del viaje llega a una muy mejorable estación marítima en Agaete y le espera un recorrido en guagua de 34 kilómetros hasta llegar a la capital.

  A ojos de propios y extraños, ¿qué ciudad ha quedado mejor comunicada?

  Entre todas las variables que se tuvieron en cuenta para tomar la decisión de habilitar el puerto de Agaete para pasajeros, el confort del viajero y la buena conectividad de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, no se tuvieron en cuenta, fueron relegadas a la última posición. Primaron otros intereses.

  Conviene hacer examen de la situación ya que perdimos un puerto de pescadores muy acogedor canjeando sus célebres puestas de sol por el paredón del espigón y un tráfico agresivo que no le corresponde ni merece. Esto que ocurrió hace años es lo mismo que está sucediendo en estos momentos en cuanto a la comodidad del pasajero y categoría de la ciudad con la otra compañía de barcos.

  El pasajero de Armas, para coger su ferry, tiene que adentrarse y hacer un largo recorrido por los muelles de La Luz hasta el último rincón de civilización en La Esfinge, después de sortear camiones y maquinaria pesada que encontrará en el trayecto de tres kilómetros muelles adentro.

  Tampoco se ha pensado en la comodidad del pasajero y la buena conectividad de la ciudad.

  ¿Quién está hablando entonces en nombre de Las Palmas de Gran Canaria?

  Ese pasajero en ese viaje, como si lo hace desde Agaete, arribará a la misma cómoda y bien conectada estación en Santa Cruz.

  ¿Qué ciudad dejará mejor recuerdo en el turista?

 ¿No tendrían nuestras autoridades que haberse tenido que mantener firmes defendiendo el confort de sus ciudadanos y la prestancia de su ciudad?

  Reproducimos extracto de la noticia del diario Expansión sobre el particular:

  “El presidente de la Autoridad Portuaria, el socialista Luis Ibarra, ha sido el artífice del acuerdo que permite al naviero Antonio Armas sufragar con fondos propios la construcción de la terminal. En condiciones diferentes a las padecidas por la crisis, las obras correrían a cargo del plan de empresas del Puerto.

  Sin embargo, la desaceleración económica obliga a buscar soluciones prácticas. La Autoridad Portuaria recomendó a la naviera asumir el coste a cambio de unificar en un mismo enclave los barcos de pasaje y carga que, en la actualidad, tiene repartidos por los muelles Sanapú, León y Castillo, Cambulloneros y La Esfinge (hoy denominada Nelson Mandela).

  La empresa reducirá el tiempo de conexión con los destinos principales una media de 20 minutos.”

  Mientras tanto, los oxidados barcos chatarra están atracados en los muelles más céntricos del recinto portuario donde allí sí podría acceder un pasajero cómodamente para coger un ferry. Si el trayecto es más largo con esta opción, no lo tiene que pagar ni el ciudadano en su confort ni la prestancia de la ciudad en su conectividad, lo tienen que afrontar las compañías.

 Sobre el inconveniente del atraque de los barcos chatarra y las sorpresas surgidas por ello, el presidente de la Autoridad Portuaria hizo un amplio comentario en LA PROVINCIA/ DLP el pasado domingo 7 de agosto, así como su experiencia en materia portuaria cuando accedió al cargo. Tal vez una cosa explique la otra.

  El problema más inmediato y que afectará gravemente a la buena imagen del istmo es la pretensión de montar un tallerastillero de reparaciones navales. En la práctica ese astillero sorprendentemente quedaría conectado con la playa de Las Canteras por pasarela aérea y constreñido con el acuario y el tránsito de turistas de crucero buscando bonitos paisajes. Este taller, que sería vecino de un Bien de Interés Cultural como el Castillo de La Luz y Fundación Chirino, es un despropósito propio de La Antología del Disparate en la planificación de una ciudad turística, en su mejor tramo.

  La Autoridad Portuaria está recorriendo el mundo buscando empresas invitándolas a establecerse en La Esfinge, pero ha olvidado ofrecérselo a las reparaciones navales que sí podrían ir allí o a Arinaga sin ningún problema si la competencia del mercado lo permite.

  Igualmente, parece no haber encontrado tiempo para ubicar en La Esfinge los almacenes del PMA, los cuales, según el vídeo de promoción del acuario, los muestra integrado como parte del decorado promocional del mismo.

  Sobre el acuario, si en un primer momento pareció una buena idea, el gesto se tuerce en desaprobación si contiene cafeterías y restaurantes que harán competencia a los ya establecidos en la zona, pues con eso no se contaba. La altura final que tomará el edificio y su efecto pantalla es desmesurada, las denuncias ciudadanas de protectoras de animales y, sobre todo, el destino final de los residuos con informaciones inquietantes no aclaradas siembran tremendas dudas.

  Llama poderosamente la atención que los señores Kiessling no rechacen que en una inversión millonaria para turismo de ocio le pongan como vecino a un taller -astillero y reparaciones.

  Pero, sobre todo, llama poderosamente la atención que no se quiera ver que la solución para esos tres muelles tan imbricados ahora con la ciudad sea la ampliación del muelle deportivo que le dará un gran realce llenándola de comercios y actividad amable y riqueza a distribuir entre toda la zona y sus habitantes. Esa es la mejor conexión PuertoCiudad.

  Esa decisión es la que han emprendido en el Puerto de la Cruz con un proyecto de 156 millones de euros, embelleciendo su frente marítimo con un muelle deportivo, pesquero y pasaje, actividades comerciales y lúdicas, pero nada de talleres astilleros de la magnitud que se pretende hacer aquí.

  Ellos tienen que gastar 156 millones de euros para una actividad que embellecerá su ciudad. Nosotros que tenemos los muelles hechos, pretenden destinarlos a una actividad que arruina y cercena nuestro carácter turístico.

  Por otro lado, Santa Cruz de Tenerife busca capital para modificar su frente marítimo con un ambicioso proyecto lúdico trasladando el tráfico conflictivo e industrial al nuevo puerto que construyen en Granadilla, nosotros tenemos casi inoperativo el puerto de Arinaga pudiendo ser acondicionado y rentabilizado. Ante todo este inmenso dislate, tenemos derecho a pedir explicaciones y preguntar: ¿Quién habla en nombre de Gran Canaria?

  Tratando este tema y recogiendo firma de apoyo estamos en la web: grancanariaqualityproject.org