MOTESDEOCA, Jesús.La Provincia. Diario Las Palmas. “El colectivo Adapa propone iniciar la mejora del paisaje por las carreteras”. Medio Ambiente. Gran Canaria. 02/05/2017. Referenciado: 02/05/2017.

La asociación denuncia las talas de árboles centenarios  Ofrece ejemplos del deterioro junto a las principales vías turísticas de la Isla

La mejora del paisaje de Gran Canaria debe iniciarse en los márgenes de las carreteras con tres actuaciones que no requieren grandes gastos económicos y contribuyen a la educación ciudadana: la restauración de la masa vegetal; la limpieza del mobiliario abandonado; y la eliminación de las vallas publicitarias.

Esta es la propuesta que ha remitido al Cabildo de Gran Canaria la Asociación para la Defensa del Árbol y del Paisaje (Adapa) de cara a eliminar la mala imagen que perciben los visitantes y los propios grancanarios al recorrer las principales vías turísticas de la Isla. El documento incluye recreaciones visuales y varios ejemplos de cómo se encuentran ahora las carreteras y cómo quedarían tras la restauración.

En el preámbulo de su propuesta a la Consejería de Política Territorial, Adapa recuerda que su objetivo es “fomentar medidas de protección y alternativas de mejora, tanto medioambiental, como paisajísticas y visuales, para nuestro entorno insular”. Para ello, presta atención a la amenaza o el deterioro de los elementos paisajísticos insulares, pero también propone acciones positivas de restauración, limpieza o reforestación.

La fea entrada a la capital. En la imagen de arriba, margen derecho de la autovía del Sur a su paso por Telde, con la capital al fondo. Debajo, recreación virtual de cómo quedaría esa zona si se eliminan las vallas ilegales, las instalaciones ganaderas abandonadas, los escombros y basura.

La población percibe la suciedad como parte del paisaje, pero el visitante ve basura

A juicio de este colectivo ciudadano, presidido por Rafael Molina Petit, una buena parte del paisaje cotidiano de la Isla discurre a lo largo de las grandes vías. “A través de ellas se producen mayoritariamente los recorridos de los habitantes (permanentes o temporales), y por lo tanto, poseen un mayor valor pedagógico y ejemplarizantes”, señala Adapa, que precisa mente ha iniciado su andadura con la defensa de la conservación y mejora paisajística de estas vías. “Una acción considerada básica desde Adapa es la educativa, la de transmitir la ilusión por un paisaje bien conservado y dignificante, para el isleño y para el que nos visita”, subraya el documento.

La propuesta trata de apuntar brevemente y de manera no excluyente los aspectos principales defendidos por la asociación, y lo hace con el apoyo de imágenes, resueltas por pares, en las que “pretende mostrar cómo el deterioro paisajístico se hace invisible a los ojos de la cotidianeidad; cómo ha cambiado o puede cambiar nuestro entorno si no permanecemos atentos y sensibles a su deterioro”.

Los aspectos inicialmente tratados por Adapa son tres. El primero se refiere a las enfiladas de árboles a lo largo de las carreteras y la necesidad de preservar las bóvedas arbustivas que ellos conforman, evitando las talas indiscriminadas e incentivando la nueva plantación. El segundo es el deterioro del “paisaje cotidiano” de las carreteras y su “terrible” impacto medioambiental y visual. Y el tercero es la eliminación de carteles anunciadores y otros elementos de contaminación visual.

Talas de árboles

Respecto a las enfiladas de árboles a lo largo de las carreteras insulares, Adapa denuncia que “con demasiada frecuencia se asiste a la tala múltiple y repetida de grandes ejemplares arbóreos, algunos bicentenarios, que ocupan los márgenes de las vías”. Su destrucción, con gran impacto en la opinión pú- blica, produce un notable deterioro de las cualidades paisajísticas de la Isla, sin olvidar el empobrecimiento económico que trae el desprecio a la sensibilidad general y a la del turismo.

“Estos importantes ejemplares arbóreos se sitúan en las carreteras que precisamente forman parte de los principales itinerarios insulares; que atraviesan entornos especialmente sensibles y de notable interés paisajístico, y que deben su belleza precisamente a la existencia de esas enfiladas vegetales”, puntualiza.

La desaparición de los árboles “muestra las vergüenzas de un paisaje maltratado”

Adapa pide al Cabildo y ayuntamientos la retirada de las vallas publicitarias ilegales

Su insensible destrucción supone “una trascendente pérdida patrimonial”. Entre otros motivos, porque las vías en las que se sitúan “poseen desde su interior una especial y potente estructura visual en forma de bóveda vegetal sombreada formada por los árboles que crecen a ambos lados, que estructuran corredores visuales de forma característica y única”.

Esa bóveda arbustiva es en sí mismo un elemento paisajístico de alto valor, que transciende la inicial idea de reforestación de bordes, y constituye una estructura paisajística de cualidades propias, susceptibles de ser protegidas. Pero a su vez, vistas desde el exterior, las enfiladas de árboles estructuran potentes líneas verdes que dibujan y conforman fuertemente el paisaje por el que transcurren.

La tala de estos árboles provoca el “descubrimiento” y la visión con mayor presencia de “los múltiples espacios deteriorados, mal construidos y peor cuidados” que bordean su recorrido. Adapa recuerda que la imagen natural y medioambiental de Gran Canaria constituye uno de los requerimientos más repetidos por el sector turístico y que “la desaparición de estos magníficos ejemplares no hace sino mostrar las vergüenzas de un paisaje insuficientemente protegido y con frecuencia maltratado”. Supone una minusvalía paisajística y sensible pero también monetaria, incidiendo sobre el principal motor de nuestra economía.

Alternativas

Adapa sostiene que “trata de ir más allá de la denuncia” y propone acciones en positivo para la mejora del paisaje. Entre ellas destaca el tratamiento de árboles singulares al borde de carreteras; sustitución de las actuales podas por técnicas de arboricultura tendentes a realzar y proteger de forma activa a los árboles singulares y los ejemplares acompañantes; selección de productos más sostenibles para el tratamiento herbicida; o reforestación de vías no arboladas mediante la creación de alcorques y plantación de árboles y arbustos no agresivos (raíces, caída de rama) con valor ornamental (porte, floración, coloración otoñal).

Además de las medidas punitivas necesarias, como el cierre de las salidas utilizadas por camiones ilegales cuando van a verter o la instalación de un sistema de cámaras y carteles, Adapa cree que la concienciación ciudadana es siempre más eficaz e incluso las medidas incentivadoras. Por tanto, aboga por educar a los niños desde las aulas, fomentar su participación en la reforestación de la Isla o en la limpieza de los paisajes. En ese sentido, recuerda el buen resultado de la campaña Canario Cuida tus Playas.

Por último, Adapa intenta en diversos campos introducir medidas incentivadoras para primar la limpieza y reforestación mediante un canon o mediante exención, así como crear un grupo de empresas “colaboradoras por el paisaje”, como Emalsa, Unelco, Federaciones Turísticas o Mercalaspalmas.