Nuestra querida Caldera de Bandama…uno de los grandes iconos paisajísticos de la isla de Gran Canaria al que deberíamos prestarle más atención…

Hace unos 2.000 años el volcán de Bandama entró en erupción. Hace solo pocos años que expertos vulcanólogos como Álex Hansen han tenido «la certeza de que Bandama nace con nuestra era», marcándose de forma más certera su cronología. Así, «entró en erupción en torno a 1970, más menos 70, antes del presente».

Las fechas son importantes, pero también conocer cómo fue la doble erupción del volcán de Bandama y del que se encontraba situado al borde de la caldera, lo que dio con la depresión de casi un kilómetro que es hoy la Caldera de Bandama. Dice el profesor universitario e investigador Álex Hansen que la erupción fue tan violenta que lo cambió todo, «transformó completamente esta parte de Gran Canaria». Y es que el volcán, «con personalidad propia», encontró agua subterránea en la explosión, «conformándose un maridaje tremendamente explosivo al contacto del magma, a 1.100 grados de temperatura». Ese contacto fue el que hizo al volcán de Bandama diferente, más violento, más explosivo, originando un surtidor piroclástico de más de 5 kilómetros de altura, llegando su acción en horizontal hasta los 8 kilómetros de distancia, llegando la ceniza a cubrir un área de hasta 50 kilómetros cuadrados en torno al volcán.

Tafira, El Monte, La Atalaya, San Roque, El Valle de los Nueve, los volcanes de Rociana, la llanura de Telde hasta La Garita y Gando quedaron cubiertas por la ceniza, de tal manera que «probablemente, por quedarme corto, sea el volcán más explosivo de los últimos 10.000 años, no sólo de Gran Canaria, sino de todo el Archipiélago», dice Hansen.

Y de esa explosión queda el manto de picón que cubre toda la zona, dando lugar al «famosísimo Monte Lentiscal que luego se convertirá en el paisaje del vino por excelencia del siglo XIX». En realidad el volcán de Bandama «nos lo ha dado todo», asegura el profesor. Fue «una erupción global que cambió hace 2.000 años el entorno», y a día de hoy, «sobre volcanes vivimos, ignorantes de ello», y pone como ejemplo la última erupción en 2011 de El Hierro.

Por eso, entre otras cosas, Hansen reclama otro trato para la Caldera de Bandama, su pico, su mirador… Siendo «la mejor atalaya paisajística del nordeste de Gran Canaria, y el primer mirador turístico de la Isla», para Hansen es increíble que «durante los últimos 30 años se haya ignorado» por autoridades y ciudadanía, aún cuando recibe cada año 300.000 visitas.

«Con la modernidad y con la institucionalización de los espacios naturales de Gran Canaria, Bandama quedó olvidada», convirtiéndose en «un simple Paisaje Protegido el entorno, Monumento Natural la Caldera y el Pico de Bandama». Pero donde es «más lamentable y triste el olvido ha sido en las inversiones». Para Hansen, tanto la carretera, como el mirador, como la casa de la cumbre, «se dejaron arruinar». Ahora, pide que se limite la entrada al lugar al tiempo que se mejora el acceso y se equipa la zona con paneles informativos, con un centro de interpretación.