En nuestra asociación ADAPA Canarias nos hacemos una pregunta ¿Qué debe primar primero, la estética del paisaje o el respeto por el mismo con energías renovables? ¿Si hay otros lugares donde se pueden llevar a cabo estos parques eólicos por qué nos empeñamos en hacerlos en espacios que pertenecen a la Red Natura 2000? Son muchas las cuestiones que nos planteamos…

¿Y ustedes que opinan?

Como una plaga bíblica las amenazas de destrucción del paisaje virgen de El Cotillo parecen ser una constante durante los últimos veinte años. Al norte de la localidad, a solo unos metros de la llamada “calle de la vergüenza”, donde en el año 2000 unos especuladores catalanes de Salou -con el visto bueno del Marqués de las Dunas, Domingo González Arroyo- pretendían construir cinco hoteles y un campo de golf, ahora se plantea la construcción de un parque eólico. En concreto, una empresa ha solicitado la instalación de dos aerogeneradores que superan los 124 metros de altura, con una potencia de 2,3 megavatios cada uno. Al “afectar a un espacio incluido en la Red Natura 2000”, el proyecto del parque eólico se tiene que someter a una evaluación de impacto ambiental.

La zona en la que pretenden instalar ahora los aerogeneradores está grabada en la historia de las ilegalidades urbanísticas en el municipio de La Oliva. Una sentencia anuló el denominado Plan parcial SAU 8 en los Llanos del Tostón, en el que se pretendía la edificación de hoteles con hasta 6.000 camas turísticas. El Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) llevó a cabo la paralización cautelar de las obras. Pero antes, maquinaria pesada había removido ya el terreno dunar virgen y destruido la carretera pública que llegaba hasta el faro del Tostón, para sustituirla por un nuevo trazado que era en realidad una de las vías internas de la futura urbanización, donde se pretendían levantar los hoteles. Las medidas cautelares paralizaron cualquier edificación, pero no evitaron ni que se desplegaran cientos de farolas, ni que se asfaltaran algunos viales; el principal recibió el nombre popular de la “calle de la vergüenza”. El Supremo tumbó a su vez una reclamación de los promotores de 133 millones de euros.

En 2006, los grupos ecologistas Ben Magec-Ecologistas en Acción y Agonane pidieron que se restituyeran a su estado original toda la zona, así como el paisaje afectado por las actuaciones ilegales, ejecutadas por parte de la empresa urbanizadora Oliva Oceánidas. Esta petición fue desoída por las autoridades competentes en hacer cumplir la sentencia. Hace unos meses, con esa misma intención, Votemos presentó una iniciativa en el pleno del Ayuntamiento de La Oliva para que fuera restaurado el paisaje a su situación original en esta zona. Sin embargo, el resto de los partidos la rechazó. El grupo político que lidera el biólogo Álvaro de Astica presentó una batería de escritos exigiendo la preservación de este lugar, advirtiendo de que de no ser atendida la petición acusaría de un delito de prevaricación por omisión a todos los concejales que forman el grupo de gobierno en La Oliva.

“Como consecuencia -según el portavoz de Votemos- se ha conseguido que el Ayuntamiento inicie los trámites para que los promotores devuelvan el suelo a su estado natural y a cambio les serán devueltas las sumas que esta sociedad catalana pagó por las licencias en su momento”. Pese a esta decisión del Ayuntamiento de La Oliva, hace menos de un mes se presentó a información pública el documento inicial del proyecto denominado Parque eólico El Cotillo, pretendiendo utilizar los viales de la urbanización ilegalizada por el TSJC hace más de una década. El propio estudio ambiental del parque eólico elaborado por la consulta Presta, indica que afecta a la Red Natura 2000 y que por ello tiene que estar sometido a una evaluación de impacto ambiental. La ubicación del parque eólico afecta, como su momento la urbanización hotelera, a la Zona Especial para las Aves Costa del norte de Fuerteventura.

“Ahora los ecologistas –asegura la secretaria de Ben Magec, Noelia Sánchez-, nos preguntamos cómo pretenden construir un parque eólico utilizando unos viales declarados ilegales hace años, y que según el Ayuntamiento de La Oliva van a desaparecer dejando la zona como estaba antes del ilegalizado Plan Parcial SAU 8”. Sánchez destaca que “existen innumerables fincas alternativas donde instalar este tipo de parques eólicos sin quemar más tierra virgen”.

Infografía con la ubicación de los aerogeneradores.

  El promotor, un ex director de La Caja de Canarias

Al frente de la promotora del parque eólico Cotillo SL se encuentra Juan Marrero Portugués, ex director de la Caja de Canarias desde 1959 a 1979. Consultado por Diario de Fuerteventura, afirma que se trata de una finca que tienen “entre ocho o diez amigos” y que ha presentado la propuesta al Gobierno de Canarias. El que fuera también presidente del Real Club Náutico de Gran Canaria durante 18 años, señala con tono socarrón por teléfono: “Con 88 años, algo hay que hacer para entretenerse”.

El parque eólico pretende incrementar los viales de la antigua urbanización y construir unas plataformas de montaje, cimentación para los dos aerogeneradores, un centro de maniobra y control del parque, así como canalización de media tensión y línea de evacuación, junto con un centro de transformación. El documento inicial también indica que la subestación eléctrica estaría en la calle Las Águilas esquina con León y Castillo, dentro del pueblo.

Para las asociaciones dedicadas a la conservación de la biodiversidad, la propuesta no tiene ninguna gracia y considera que no cabe otra salida que no se lleve a cabo la instalación en esa ubicación que afecta a una ZEPA declarada por la Unión Europea. También destacan que existen numerosas zonas donde podrían ubicarse sin dañar ningún espacio protegido, al tiempo que consideran muy positivo que la energía que alumbre El Cotillo sea de fuentes renovables.