Nuestras playas requieren un especial cuidado por parte de todos y todas… pero no siempre se les presta la atención deseada; aquí les dejamos un artículo de denuncia de nuestra querida compañera y miembro de ADAPA Canarias, Cristina Molina Petit… “Las Canateras, ¿quien cuida la playa?”, un escrito que sin lugar a dudas nos invita a la reflexión:

  Los apuestos mozos de la llamada Policía Turística están cambiando sus bicicletas por esos vehículos a los que llaman segways asaz silenciosos e inteligentes, que dicen ser giroscópicos y eléctricos; o sea, superecológicos y de ultimísima generación. Erguidos como estatuas olímpicas, recorren la Avenida de Las Canteras con un suave balanceo en la postura y apostura que requiere ese moderno artefacto, siempre mirando al frente, atentos para no atropellar paseantes, carritos de bebés o bañistas en chancletas. De acá para allá se deslizan nuestros guardias sobre la Avenida, impecablemente vestidos y calzados y se les nota que van felices y contentos con ese trabajo y en esos graciosos transportes.

Al parecer, lo que se dice la playa- o sea lo que está mas abajo de la Avenida, eso que tiene arena y mar- no es de su incumbencia, no lo tienen encomendado, nadie les ha ordenado nada sobre ello y tampoco se sienten interesados por el tema. Claro, se entiende que si van tan atentos sorteando hábilmente paseantes y carritos, han de mirar al frente y no pueden distraerse echando un ojo a la playa, mismamente. Tampoco van a pararse un ratito a ver qué pasa en la arena, porque lo mismo pierden la fuga del segway o la concentración debida.

Pero el caso es que si se pararan un rato en ciertos puntos álgidos (o “puntos negros”) como son El Peñón, La Puntilla, La Playa Chica…etc, verían u oirían como se incumplen todos los días casi todas las normativas al respecto: la gente juega a las raquetas, al fútbol, pone música a toda pastilla -cuando no llevan los instrumentos bajo la sombrilla-, deja botellas y bolsas de basura, tira colillas, alimenta los peces con bolsas enteras de pan, pescan con liña, pasea perritos? y muchos pequeños juegan con el agua de las duchas, abriendo los chorros de forma permanente, como si se tratara de la fuente eterna.

Pregunta: ¿Es que Las Canteras se refiere solo a La Avenida? ¿Es que no hay nadie que baje a la arena? ¿Ningún guardia podría aparcar su precioso vehículo por un rato y, mas que sea, asomarse un rato en “horas punta” (bajadas de mareas) en los “puntos negros”? ¿Qué pasa? ¿ Tienen reparos en ensuciarse el uniforme o quizá en que les entre arena en las playeras?; o ¿tienen miedo de que les roben el vehículo? ¿De coger una insolación? ¿Se los tendrá prohibido el concejal, no sea que se malquisten con los bañistas?

Otras preguntas: ¿Para qué poner ordenanzas, cartelitos, altavoces con advertencias si no hay nadie que vigile y las haga cumplir? ¿Pagamos entre todos toda esa parafernalia de bonitos uniformes y elegantes nuevos vehículos para ver a la llamada Policía Turística pasear por La Avenida y, ocasionalmente, poner multas a los coches cercanos mal aparcados?

¡Ay! La que proclamamos la mejor playa capitalina del mundo mundial, ¿no se merece que nadie la cuide?