El triste sino de las parcelas P-1 y P-2 de La Mareta no hace más que incrementarse. Como si ya no fuera suficiente estar en litigio judicial durante 14 años, en la actualidad es un vertedero de basura. Los desechos que tiran los incívicos tras comer termina disperso por el viento en los solares

La entrada a la llamada milla de oro de Telde, desde la rotonda de las tazas, se ha convertido desde hace meses en un basural. Los residuos desperdigados a ambos lados de la carretera dan una imagen lamentable al área comercial de La Mareta, donde acuden a diario miles de ciudadanos. El aire arrastra a los solares cientos de bolsas de plástico y de cartón, vasos, botellas, latas, recipientes de comida para llevar, papeles, toallitas y un sin fin de desechos que incívicos han ido tirando tras ingerir la comida que se llevan de los establecimientos de restauración de la zona.

El área comercial tiene un servicio propio de limpieza y recogida de basura, pero la actuación no incluye lo que se tira en las parcelas aún sin urbanizar, por lo que el viento, muy frecuente en este espacio, termina repartiendo los desperdicios a los márgenes de la vía y llega, incluso, a las urbanizaciones de los alrededores.

El edil del Ayuntamiento de Telde, Eloy Santana, explica que estas parcelas se limpiaron gracias a un convenio en septiembre de 2016, pero para poder enviar personal de limpieza a este lugar es necesario quitarlos de los barrios. Confía en que se pueda adecentar con el programa de Zonas Rurales Deprimidas.