El Cabildo donará hasta 25 olivos de la variedad verdial, la más tradicional en la isla, a los olivocultores que lo soliciten antes del 10 de abril con el doble objetivo de conocer su rendimiento en diferentes lugares y responder a su creciente demanda entre los productores de aceituna y aceite de oliva.

Sean propietarios o arrendadores de la finca agrícola en la que ya se cultiven olivos, los olivocultores grancanarios que así lo pidan recibirán un máximo de 25 y un mínimo de 10 árboles de la variedad verdial cultivados en la Granja Experimental del Cabildo gracias a una campaña con fines experimentales lanzada por la Consejería de Soberanía Alimentaria.

Tradicionalmente la verdial era la variedad predominante en la isla, hasta la llegada de otras nuevas más enfocadas a la obtención de aceite. Por sus cualidades y su doble aptitud, ya que sirve tanto para preparar aceituna de mesa como para aceite, sigue siendo muy apreciada y demandada. Sin embargo, los olivocultores tienen muchas dificultades para conseguirla por su bajo rendimiento cuando se enraíza mediante estaquillas.

Así, el Cabildo ha decidido facilitar su cultivo, y de paso estudiar su rendimiento en distintos emplazamientos, regalando olivos seleccionados en sus instalaciones de Arucas.

En el reparto se dará prioridad a los agricultores que pertenezcan a alguna asociación de olivocultores y el número máximo y mínimo de olivos previstos en la convocatoria podrá incrementarse o reducirse en función de las existencias del vivero y la cifra de peticiones.

Gran Canaria lidera la producción anual de las islas de aceite de oliva virgen extra, con 80.000 litros que salen de las nueve almazaras que existen en la isla, instalaciones que se reparten entre Agüimes, donde hay tres; Santa Lucía de Tirajana y Telde, que tienen dos; e Ingenio y Agaete, que cuentan con una. En Fuerteventura son cinco y en Tenerife hay cuatro.

Gran Canaria suma en torno a 70.000 olivos diseminados por su geografía, lo que la convierte en la isla con más olivares del archipiélago gracias al auge experimentado por este sector en los últimos años, que ha propiciado su expansión más allá de Agüimes, San Bartolomé de Tirajana y Santa Lucía, donde es tradición. De hecho Telde, Gáldar, Mogán, Agaete y Valsequillo, entre otros municipios, cultivan ya estos frutales, fácilmente adaptables a las condiciones ambientales de la isla y atractivos por su alto valor agronómico, etnográfico y paisajístico.