Asociaciones cívicas y Ayuntamiento promueven distintas ideas para transformar la autovía que separa Vegueta y Triana

  En los setenta el crecimiento del tráfico desbordó a Las Palmas de Gran Canaria. El progreso llevó a las autoridades a crear nuevas vías de circulación. Esto hizo que las alamedas que circundaban el Guiniguada y los dos puentes que lo cruzaban sucumbieran ante el asfalto y el hormigón. Se levantó una autovía, la GC 110, que separó los barrios de Vegueta y Triana.

  Desde la construcción de los túneles de San José y la circunvalación se ha cuestionado esta carretera, y han salido varios proyectos para recuperar este espacio para la ciudadanía. Los arquitectos Joan Busquets y José Antonio Sosa parten de la idea de volver a destapar el cauce. Mientras, el Ayuntamiento defiende una semipeatonalización de la vía como paso previo a otras actuaciones.

  Solventar barreras y recuperar el espacio del barranco Guiniguada para la ciudadanía. Tanto el Ayuntamiento como diversas instituciones civiles siguen la filosofía de transformar por completo este lugar de Las Palmas de Gran Canaria y vincular así los barrios de Vegueta y Triana, con el protagonismo del peatón por bandera. En la actualidad, la GC 110 hace las veces de frontera física entre las dos partes que componen el casco histórico de la capital. Por esto mismo, la ciudad lleva más de una década planteándose diversos proyectos para solventar este problema. A fin de cuentas, la idea es revalorizar la zona, cerrar la cicatriz de la autovía y lograr así una candidatura sólida para que el núcleo fundacional de la capital se declare Patrimonio de la Humanidad.

  También conocida como Autovía del Guiniguada, la GC 110 se construyó en la década de los setenta para solventar los problemas de tráfico que padecía la capital y reordenar la circulación para aquellos que querían dirigirse hacia los municipios del interior. Para ello se tuvo que soterrar el cauce del barranco entre la ermita de San Roque y su desembocadura. De tal manera que se derribaron los históricos puentes que unían los barrios de Vegueta y Triana. Tras la construcción de la Circunvalación y los túneles de San José el número de vehículos que pasan por esta carretera ha disminuido drásticamente, de ahí que la sociedad civil se plantee recuperar este espacio.

  Desde que se construyeron los túneles de San José, el tráfico que soporta la autovía que cubre la última parte del cauce del Guiniguada, es meramente testimonial desde el enlace de Primero de Mayo hasta el mar. Eso permite volver abrir el barranco y recuperar el papel estructurante que este tuvo en su día, como elemento configurador y de unión entre Vegueta y Triana. Se trata de recuperar lo robado a la ciudad. Existen desde hace años diversas propuestas e intervenciones que tratan de “camuflar” el impacto de esta autovía sobre la ciudad, dándole un aspecto más urbano, pero estas no pasan del intento, manteniéndose la triste imagen de un barranco enterrado; ningún simulacro posee el valor de lo auténtico. Se trata de eliminar las bóvedas que lo cubren y recuperar un paisaje esencial de la ciudad. El proyecto que se propone no es caro, no haría falta construir puentes de momento, ni canalizar nada. Simplemente demoler las bóvedas que cubren los tramos de bóveda entre puentes. Con carácter provisional (o definitivo) pueden dejarse varias secciones estrechas de las bóvedas actuales funcionando como puentes entre Vegueta y Triana (donde el Puente de Piedra, el de Palo y a la altura del Rectorado). De hecho, las cuatro bóvedas que resultarían del corte de la estructura actual recuerdan mucho lo que ya existió en su día. Ya habrá tiempo en el futuro de sacar un concurso para diseñar los puentes. Esta idea recoge el sentir de las principales asociaciones cívicas de Gran Canaria (Gabinete Literario, Real Sociedad Económica de Amigos del País, Real Academia de Bellas Artes y ADAPA Canarias).

Tres grandes propuestas

  Hasta el momento hay tres grandes ideas sobre la mesa para recuperar este espacio. El primero, y más ambicioso, de estos proyectos es el del arquitecto catalán Joan Busquets. Este propuso en 2005 destapar el barranco en su mayor parte, soterrar la Avenida Marítima en este punto, entre otras actuaciones. El Gabinete Literario y el arquitecto José Antonio Sosa, por su parte, han propuesto seccionar diversos tramos de la calzada actual y dejar el resto a modo de puentes. Por último, la concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento ha presentado en esta legislatura una peatonalización más modesta, con la creación de un bulevar.

  El principal escollo que tiene por delante cualquiera de las propuestas viene del Gobierno de Canarias. Los técnicos de la consejería de Obras Públicas, que dirige el nacionalista Pablo Rodríguez, considera la GC 110 como vía de interés regional. Según estos, de cerrarse esta carretera al tráfico se pueden producir atascos de consideración tanto en los túneles de San José como en Bravo Murillo.

  Tras la apertura de las nuevas vías de circunvalación la ciudad comenzó a plantearse la utilidad de una autovía que en su día se construyó para canalizar el tráfico capitalino. Bajo el mandato de la popular Pepa Luzardo se inició la ejecución del proyecto de Busquets. Como primera fase se derribó el escalextric en el verano de 2006. La falta de interés por parte de otras instituciones, el elevado coste de la obra y, sobre todo, la llegada de la crisis, provocaron que en 2011 el ejecutivo municipal guardara en el cajón los planos.

  No obstante, sendas infografías de la propuesta de Busquets son públicas aún en la web del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. De los ocho puntos de actuaciones que describe, solo se han cumplido dos, la peatonalización de varias calles del entorno de la Catedral, entre ellas Mendizabal y Pelota; y el acondicionamiento del entorno del Teatro Pérez Galdós.

  A grandes rasgos, Busquets pretendía destapar el Guiniguada desde su desembocadura hasta poco después de la calle Obispo Codina. En la costa ganaría terreno al mar con un gran paseo que discurriría paralelo a los barrios de Vegueta y Triana, de tal manera que se soterraría la Avenida Marítima. Además, en la misma desembocadura se crearía una gran plaza con una laguna, de donde saldría un gran chorro de agua, como se puede observar en las infografías.

  El resto del cauce sería un paseo con pasarelas y pasos para conectar ambos barrios. Entre otros elementos, se levantarían dos en el punto exacto donde estaban los puentes históricos que unieron Vegueta y Triana hasta la construcción de la autovía. Por último, en el entorno del rectorado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria se plantea otra plaza.

  Tras años de olvido, la idea de cerrar la herida del Guiniguada ha vuelto con fuerza. El arquitecto José Antonio Sosa, arropado por el Gabinete Literario, ha presentado un nuevo proyecto para modificar este espacio. Este rescata la idea de Busquets de destapar el cauce del barranco. “Con la tecnología de ahora, capaz de cortar hormigón, se pueden seccionar las bóvedas de este material que cubren el barranco y dejar zonas a modo de puentes”, resalta Sosa.

  De esta manera, se crearían tres pasos peatonales entre Triana y Vegueta, con cuatro ojos cada uno. Dos corresponderían con los históricos puentes que fueron demolidos en los años setenta, puente de Palo y puente de Piedra; y un tercero estaría en las inmediaciones del rectorado. En definitiva, su intención es “quitar la losa” de asfalto que cubre el barranco.

  “La carretera actual entierra el barrio”, señaló Sosa, en referencia al desnivel que existe entre la plaza Mesa de León, frente al Teatro Guiniguada, y el lecho de la GC 110. “¿Qué dirán los turistas cuando se mueven entre los dos barrios? Probablemente no entiendan por qué hay una autovía ahí en medio”, subrayó tajante. Para Sosa, llevar acabo este proyecto no es un ejercicio de “nostalgia”, si no una travesía para recuperar un espacio vital para la ciudadanía. Se trata, según el arquitecto, de una obra que no sería muy costosa.

  Hasta el momento, a su propuesta se han sumado el Gabinete Literario, la Real Sociedad Económica de Amigos del País, la Real Academia de Bellas Artes y Adapa. Como siguiente paso, Sosa ha presentado alegaciones al Plan Insular de Ordenación del Cabildo grancanario, quien tiene la postetad de conservación de la vía, para que clasificaran el uso de esta carretera como espacio libre.

  El Ayuntamiento, por su parte, ya modificó su Plan General de Ordenación urbanística en 2012 en este sentido. Precisamente, el actual equipo de gobierno municipal ha relanzado desde 2016 la idea de recuperar el Guiniguada. En este caso, prevén realizar una obra “mucho más factible y asumible” en el corto plazo: crear un bulevar a lo largo de la GC 110, suprimir aparcamientos, y, en definitiva, ganar espacio para el peatón.

  “Desde que llegamos al gobierno hemos estado intentando que se consiga poner en práctica un proyecto en esa vía que garantice la unión entre los dos barrios “, señaló estos días el alcalde capitalino, Augusto Hidalgo. Este proyecto plantea la semipeatonalización de la actual autovía. Para ello, habría que ampliar las aceras, establecer un carril bici y crear plazas de aparcamiento reguladas. La calzada quedaría reducida de esta manera a un carril por cada sentido, como en la zona del Teatro.

  También dejarían de estacionar coches en los arcenes, como lo hacen ahora. De esta manera la imagen gente caminando por la calzada quedaría para el recuerdo. A cambio, se crearía un gran aparcamiento en la zona del Pambaso. “De forma transitoria podemos hacer una actuación de este tipo, para normalizar la vía como una calle interna”, indicó el alcalde.

  “Hemos intentando convencer al Gobierno, inicialmente ellos plantearon municipalizarla para que nosotros hiciésemos lo que pensáramos oportuno, pero eso es un trámite largo y lo único que queremos es que nos autoricen para actuar en dicha vía”, aclaró Hidalgo. Por el momento, el Ayuntamiento ha redactado este proyecto con la intención de reducir espacio al vehículo privado. No obstante, apuntó que están abiertos a debatir otras opciones. “Hay proyectos más ambiciosos que son factibles, se pueden poner sobre la mesa, pero es el Gobierno quien tiene que darnos el permiso”, aclaró.

  Javier Doreste, concejal de Urbanismo y quien ya ha mantenido encuentros con Sosa, considera “un problema” el hecho de dejar al descubierto el barranco. “Al abrir el lecho vuelves a separar los barrios, cuando la idea es unir las dos realidades”, matizó el concejal. No obstante, aseguró que la idea que defiende el Gabinete está bien y se puede discutir, pero habría que buscar consensos y encontrar la mejor manera de unir ambos barrios del casco histórico. Al igual que Hidalgo, defiende el proyecto que ha redactado su concejalía.

  Si en algo coinciden todas las partes es en la pérdida de importancia de esta vía para la ciudad. El alcalde afirmó que es el Ayuntamiento quien debería poder decidir “cuales son las vías de acceso a Las Palmas de Gran Canaria”. Por esto, tanto el Consistorio como diversas asociaciones están intentando sacar adelante proyectos con la finalidad de unir de una manera más amable los barrios de Vegueta y Triana. “Este interés demuestra que hay una preocupación de la ciudadanía para cerrar esta cicatriz”, resaltó Hidalgo.

  Lavar la cara del Guiniguada supondría convertir en un continúo el casco histórico y mejorar la imagen de las orillas del barranco, a la cual se asoma, entre otras edificaciones de gran parte, el rectorado universitario, hoy medio escondido. En última instancia, cerrar esta cicatriz podría suponer un empujón a una candidatura del casco viejo a Patrimonio de la Humanidad, según las asociaciones.