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Adapa Canarias

Defensa del Arbol y Paisaje de Gran Canaria

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Denuncia

Vigueses contra el proyecto de reforma de la Gran Vía recorren la calle en manifestación contra la tala de todo el arbolado para poner rampas mecánicas

  Árboles, sí, rampas no. Usemos las piernas, no las motosierras. Talar y talar no es humanizar. Son algunas de las consignas que corean los manifestantes que recorren la Gran Vía de Vigo.

  Más de medio millar de personas se han sumado a la manifestación contra la tala de árboles anunciada por el Concello de Vigo como parte del proyecto de reforma de la Gran Vía para la instalación de rampas mecánicas que discurrirán por el bulevar central. El proyecto municipal ha generado la oposición creciente de un grupo de ciudadanos que se han organizado a través de las redes sociales en el grupo abierto creado en Facebook Salvemos la Gran Vía de Vigo. Desde esa plataforma independiente y sin vinculación a partido político alguno, se han hecho eco de una campaña de recogida de firmas lanzada en Change.org, que bajo el epígrafe: No a las rampas electrónicas de la Gran Vía de Vigo, ya suma más de 4.000 apoyos. A ellos se han sumado después las oenegés Greenpeace, Amigos da Terra, Verdegaia y la Asociación Ecológica Parque de Castrelos.

  Posteriormente, el grupo municipal de PP y la Marea también se posicionan en contra del proyecto.

Hoy salieron a la calle a protestar y en cabeza iba Mercedes Suárez-Llanos, la hija del alcalde de Vigo que proyectó la Gran Vía y que considera una aberración el plan en todos sus aspectos: «estético, energético, medioambiental y de falta de sentido común».

  La Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria informó de que en cuanto reciba la notificación del Ayuntamiento de Telde sobre la presencia de amianto, material tóxico prohibido en forma de trozos de techos de uralita, en el entorno de la playa de Aguadulce, mandará a un agente de Medio Ambiente a indagar dónde están esos residuos y quién es el propietario del suelo. Aclaran desde la corporación insular que aunque esté dentro del espacio protegido del Sitio de Interés Científico de Tufia, el que tendrá que asumir la limpieza del residuo es el propietario del suelo. El Cabildo velará porque así sea.

Interesante artículo con el que nuestro compañero de ADAPA Canarias y director de la RSEAP, Tomás Van de Valle, nos informa e invita a reflexionar sobre el Parque Barranquillo Viera…

  El espacio olvidado y menospreciado que enlaza Schamann con Fincas Unidas
cumple con creces las condiciones ideales para convertirse en el principal
corredor entre ambas plataformas urbanas y el nivel intermedio de Paseo de Chil

Es de temer que no sean muchos los ciudadanos de Las Palmas de Gran Canaria que sepan cuál es el parque a que da pie este artículo. Algunos más, aunque presumiblemente no la mayoría, captarán de que reducto se habla si se lo refiere con el popular, y despectivo, apelativo de “Parque de las Cucas”. Y, aún, entre quienes lo conocen o tienen noticia del mismo, no faltará
quien se pregunté por la pertinencia de que el Grupo de Jardines y Paisaje de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria emplee su tiempo en un lugar con reputación de sórdido, por no decir que le sorprenderá que la institución publique un artículo sobre el mismo. Pero el Parque Barranquillo Viera, empecemos a usar su nombre primigenio
a ver si logramos que algún día se imponga en el imaginario ciudadano, es un lugar mucho más importante de lo que piensan estos lectores y, ay, los actuales y precedentes alcaldes, concejales de Urbanismo y concejales de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.
Últimamente las conexiones longitudinales de la ciudad vuelven a primer plano de la actualidad informativa con motivo de la construcción de la MetroGuagua. Sin entrar en el debate sobre esta iniciativa, no cumple a este artículo, el dato sirve para llamar la atención
del lector sobre cómo nuestros munícipes se han ocupado tradicionalmente de las conexiones
longitudinales, las de la ciudad baja, lo cual es absolutamente necesario, pero no han mostrado especial interés en resolver las más que deficientes conexiones transversales, que enlazan la ciudad baja con las distintas “ciudades altas”, lo cual es, a todas luces, lamentable. A este respecto, el olvidado y menospreciado Parque Barranquillo Viera, que conecta Schamann con
Fincas Unidas, cumple con creces, a poco que se hagan unas mínimas, y más que económicas, intervenciones en él, las condiciones ideales para convertirse en el principal corredor peatonal entre ambas plataformas urbanas –y el nivel intermedio del Paseo de Chilen un momento en que la movilidad sostenible está en la agenda de todas las ciudades… que tienen proyecto de ciudad.

Concebido por el gran arquitecto paisajista menorquín Nicolau Maria Rubió i Tudurí -¿para cuándo la gran exposición sobre sus proyectos en Canarias?-, autor de los Jardines Francesc Maciá, los Jardines del Palacio Real de Pedralbes, el Turo Park y la Plaza Gaudí, frente a la Sagrada Familia, todos estos en Barcelona, Rubió fue también el creador del Parque Doramas,
uno de cuyos tramos fue llamado en su honor, precisamente, Jardines Rubió. Y, bien, ahora, que,
como la MetroGuagua, está de actualidad también el Doramas, con ocasión del proyecto de ampliación del Hotel Santa Catalina, no está de más incidir en la necesidad de pensar ambos jardines, el Parque Doramas y el Parque Barranquillo Viera, finalizados el mismo año -según consta en los respectivos proyectos depositados en el Archivo Rubió del Colegio de Arquitectos
de Barcelona-, como partes indisociables de un mismo conjunto que busca conectar la ciudad baja y Ciudad Alta mediante el diálogo con la naturaleza.

  Es un lugar mucho más importante de lo que piensan los actuales y precedentes alcaldes.

  Una intervención mínima haría de esta una ciudad más cohesionada.

Si ya, como se ha expuesto hasta aquí, por lo que representa en cuanto a movilidad sostenible, de conexión entre dos plataformas de Las Palmas de Gran Canaria, históricamente desconectadas, y de valor artístico cultural en cuanto que obra del principal arquitecto paisajista español del siglo XX, es un lugar de altísimo interés, el Parque Barranquillo Viera entraña además valores geológicos: Con su sabiduría proyectual, Rubió supo respetar el trazado del pequeño barranco, de tal modo que hoy es uno de los pocos de la ciudad que
conservan su estructura geomorfológica –compáreselo con los vecinos barrancos del López Socas y Don Zoilo-.

En fin, una mínima intervención en el parque, que pasa por una recuperación de su jardinería que respete sus hermosísimos árboles, la introducción de señalética e iluminación, el otorgamiento de prioridad al peatón sobre los vehículos motorizados en el Paseo del Capitán
López Orduña y, muy importante, la prolongación del Parque hacia el arranque del barranco, en
Schamann, con una fácil conexión al Parque Don Benito, harían de esta una ciudad más cohesionada. Señor alcalde, don Augusto Hidalgo; señor concejal de Urbanismo, don Javier Doreste; señora concejala de Parques y Jardines, doña Inmaculada Medina: ¿creen que podrán
encontrar un hueco en sus agendas para tomarse interés en esta cuestión?

 

Nuestra Asociación en Defensa del Paisaje y Árbol de Gran Canaria (ADAPA Canarias) ha mostrado su sorpresa  y profundo malestar por el hecho de que “cuando en el seno del Observatorio del Paisaje, el Ayuntamiento de Telde se muestra a favor de eliminar las vallas publicitarias, que de manera ilegal se encuentran en suelo municipal, el propio Ayuntamiento, se  publicite abiertamente en una de ellas”.

Para ADAPA Canarias, es absolutamente inconcebible que “mientras que desde el plan de embellecimiento de la GC-1 auspiciado por el Cabildo de Gran Canaria, que le ha concedido una subvención de 90.000 euros al Ayuntamiento para contratar a expertos que pleiteen, contra quienes tengan las vallas publicitarias ilegales e ilegalizables  en el entorno de en la autovía, de cara a su retirada, en el casco urbano se sigan colocando a pesar de que son ilegales”.

A juicio de ADAPA Canarias, este es el claro ejemplo de cómo se ha venido trabajando en la defensa del medio ambiente en la Isla. “Mucha legislación, tomado acuerdos en una mesa, e incumpliéndolos en el despacho de al lado, y argumentando que no se puede hacer cumplir la Ley y lo acordado, por falta de medios y presupuesto”.

El 75% del territorio español está en riesgo de desertificación y los embalses apenas llegan al 37% de su capacidad

Existen más de un millón de pozos ilegales que explotan las aguas subterráneas

La sequía de la década, no del siglo

España es ya el país más árido de Europa. Es también el lugar con mayor riesgo de desertificación, con un 75% de su territorio amenazado. 2017 está siendo uno de los años más secos de las últimas décadas. De momento, la primavera ha sido la más seca desde 1965, un 23% debajo de la media, según la Agencia Estatal de Metereología. Y las previsiones para el otoño tampoco son demasiado buenas. A día de hoy, las reservas de agua embalsada apenas llegan al 37% de su capacidad. Sus impactos, serán globales.

Así lo detalla Greenpeace en el informe Sequía, algo más que falta de lluvia, en el que se analiza la grave sequía actual de manera global. Además de la falta de precipitaciones, la organización ecologista quiere poner el foco en que la mala gestión del agua y el despilfarro también son los culpables de la actual escasez de agua y demanda medidas urgentes que prevean y mitiguen los efectos de la sequía.

“A la actual falta de precipitaciones se le ha sumado la pésima gestión del agua que se ha hecho en los años de bonanza hídrica. Una total falta de previsión para afrontar periodos secos, como el actual, que se dan cíclicamente en nuestro territorio, señala Julio Barea, responsable de la campaña de Aguas de Greenpeace. “Pero parece que el que sea algo habitual tampoco sirve para prevenir. Seguimos viviendo como si la península ibérica fuera rica en agua. Una muestra: hace escasamente una semana se anunciaba la construcción de la mayor playa artificial de Europa en Guadalajara”, sentencia.

Desde hace una década, España se ha comprometido a aplicar la Directiva Marco del Agua (DMA), herramienta fundamental para hacer frente a las sequías. Su principal objetivo es la protección y conservación de la calidad ambiental de todas las aguas (ríos, acuíferos, humedales, lagos y aguas costeras).

Sin embargo, el Gobierno sigue utilizando las sequías como justificación para no aplicar la DMA y hacer excepciones a la misma. Un ejemplo es el nuevo Pacto Nacional por el Agua, que pretende justificar nuevas e insostenibles obras hidráulicas. Pero seguir infringiendo la DMA no hará sino incrementar la vulnerabilidad frente a las sequías, según denuncia Greenpeace.

La agricultura está sufriendo ya inmensas pérdidas económicas y en cosechas. Este sector emplea el 84,3% del agua en España, según los últimos datos del INE. El 15,7% restante se destina al abastecimiento humano y a los usos industriales. Este consumo hace a la agricultura, especialmente la de regadío, muy vulnerable a las sequías y la escasez de agua. Y es que, a pesar de que un 75% del territorio se encuentra en zonas susceptibles de sufrir desertificación, la política agraria ha apostado por una agricultura de regadío excesiva.

La búsqueda de agua para los dueños de los regadíos ha provocado la extracción de las aguas subterráneas, que conlleva a su vez una sobreexplotación ilegal e indiscriminada de aguas subterráneas. El Ministerio de Medio Ambiente reconocía en 2006 más de 510.000 pozos ilegales. Según sus cálculos, extraían ilegalmente el equivalente al consumo medio anual de una población de 58 millones de habitantes. Sin embargo, en los últimos datos de 2017 del Ministerio de Agricultura está cifra se eleva a más de un millón de pozos, “aunque no se dan las cifras oficiales para no alarmar a la población”, tal y como reconocen. Por todo esto, Greenpeace estima prioritario el cierre de pozos y extracciones no autorizadas.

El medio ambiente también está sufriendo las consecuencias de la falta de agua. En los ecosistemas acuáticos, se ha observado un crecimiento en la mortalidad de los peces, un aumento de especies invasoras y cambios en el número y la composición de las poblaciones marinas, según la organización ecologista. Además, la sequía afecta a la fauna salvaje de mamíferos, aves y reptiles, reduciendo las fuentes de abastecimiento de agua, produciendo desplazamientos a nuevas zonas, reduciendo la reproducción e incluso produciendo la muerte de algunos individuos.

Por otro lado, los incendios han evolucionado con el cambio del clima. El 96% de ellos con causa conocida están provocados por el ser humano, por lo tanto el clima no explica su origen, pero sí condiciona el estado de la vegetación que es el combustible con el que se alimenta el fuego. En situaciones de sequía, la vegetación está deshidratada, con lo que es más rápido y fácil que arda. Por tanto, en los periodos de sequía, los bosques se enfrentan a los incendios en una situación de máxima vulnerabilidad.

Otro de los impactos que más alarma crea la sequía es la la falta de agua para abastecimiento de poblaciones. Durante los periodos secos, decenas de pueblos e incluso ciudades se quedan sin agua y deben abastecerse mediante camiones cisternas o agua aportada por barcos. En 2017, afirman en el informe, al menos 124 poblaciones españolas han tenido o tienen algún tipo de restricción en su agua de abastecimiento.

Asimismo, la escasez de agua en los embalses ha reducido la producción de energía hidroeléctrica, especialmente en los meses más demandados (enero, junio y julio). La electricidad que no se produce con el agua embalsada, en lugar de sustituirse con energías renovables, se está supliendo con carbón y gas. Esto conlleva un aumento de gases de efecto invernadero, además de un incremento del coste anual de generación de electricidad, pues son las tecnologías más caras.

Greenpeace trabaja para acelerar el cierre de las centrales térmicas de carbón y nucleares así como la construcción de un sistema energético 100% eficiente, inteligente, renovable y en manos de las personas. “Pero para eso, el Gobierno de España tiene que dejar de boicotear las políticas europeas en materia de energías renovables y abandonar el real decreto con el que quiere impedir que se cierren las centrales térmicas”, afirma Sara Pizzinato, responsable de la campaña de Energía y cambio climático.

En relación a la salud, las sequías pueden provocar problemas respiratorios, sobre todo en grandes urbes donde los niveles de contaminantes por el tráfico se concentran. En Madrid, por ejemplo, estos niveles han superado ya el límite saludable para respirar. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) estima que cada año mueren 31.000 personas en España debido a la contaminación atmosférica en las grandes ciudades.

Por todo ello, Greenpeace considera fundamental una gestión de los recursos hídricos que se anticipe y prevea las sequías, permitiendo mitigar sus efectos negativos, tanto ecológicos como socioeconómicos. “Se trata de un reto en el que todas las personas debemos trabajar conjuntamente. Porque, la sequía ha venido para quedarse”.

 

 

Sesenta personas recorren cada día Barcelona para sacar los elementos que dañan el paisaje urbano

“El viernes por la tarde limpiamos la persiana y el pasado lunes por la mañana, al regresar al trabajo, vimos que ya la habían vuelto a pintar”, se lamenta Rafael Sánchez, en la entrada de su almacén del pasaje Torres Amat, junto a la plaza Castella, un rincón de Barcelona en el que es difícil encontrar un pedazo de pared sin pintarrajear.

  La iglesia de Sant Pere Nolasc, en este mismo enclave, tampoco se ha salvado en los últimos días de la huella de los grafiteros. El Ayuntamientoinvierte cerca de cuatro millones de euros anuales para eliminar 200.000 pintadas, carteles y pancartas que abarcan alrededor de 400.000 metros cuadrados de muros en las calles de Barcelona.

  Cada día recorren la ciudad ocho personas, bautizadas como “detectoras”, una suerte de inspectoras a la búsqueda de elementos que alteren el paisaje urbano. El pasado miércoles, una de ellas constató que la plaza Terenci Moix, en el Raval, estaba llena de grafitis. Ni un metro libre de la impronta de rotuladores o aerosoles.

  “Lo primero que hago es sacar una foto y con una aplicación del móvil, marcamos la dirección, el tamaño de la pintada, el tiempo estimado que se puede tardar en sacarla…”, detalla la detectora, que prefiere mantenerse en el anonimato. La información se traslada a los equipos con un total de 56 personas que cada día se dedican a arreglar los desperfectos.

  El mismo miércoles dos operarios se afanaban en intentar no dejar rastro de las firmas, los denominados tags, que varios desconocidos habían coloreado en el hormi-gón de una esquina de esta plaza. Invirtieron más de una hora en neutralizar seis nombres escritos en rotulador. “Para limpiar toda la plaza necesitaríamos unos cuatro o cinco días”, precisó el encargado. El proceso consiste en colocar primero una capa decapante de gel biodegradable, dejarla 10 o 15 minutos y luego echar agua caliente a presión. Si el trazo no desaparece se utiliza un producto más potente.

  A la hora del recreo, los niños de la cercana escuela Castella juegan en esta plaza dedicada a Terenci Moix. Los operarios siguen enfrascados en eliminar los tags.

Ciutat Vella, Gràcia, Horta-Guinardó y Nou Barris son los distritos que más sufren la acción de los grafiteros, apunta Carles Vázquez, director de Limpieza y Gestión de Residuos del Ayuntamiento. “Cada vez hay más pintadas pero son más pequeñas, lo que predomina es el tag”, detalla Vázquez. Los equipos municipales salen cada día, de lunes a sábado, para limpiar la pintura en espacios públicos y también en fachadas de edificios privados que no han sido catalogados por el Departament de Patrimoni Arquitectònic. La eliminación de los grafitis en esculturas y monumentos corresponde a dicho departamento y en el metro o en las marquesinas de los autobuses a TMB.

  “Más de una vez hemos limpiado una pared y una hora después la han ensuciado de nuevo”, comentan los operarios. A veces los muros lucen impecables durante semanas e incluso meses, pero los más céntricos y codiciados apenas perduran impolutos unos días. Es el pez que se muerde la cola. Por eso comerciantes como Kaori Takahashi, que tiene una tienda de objetos japoneses en la calle Arc de Sant Ramon del Call desde hace 17 años, prefieren dejar los pintarrajos tal cual en las persianas y en las puertas de sus establecimientos. ¿Para que voy a sacarlos si al día siguiente los volverán a pintar?”, comenta resignada Takashasi.

  Los escenarios más emblemáticos del Gòtic no escapan al aerosol. El arte se mezcla con el vandalismo. La obra de personajes habilidosos o de activistas ocurrentes se confunde con el trazo grueso de otros sujetos. Y pintada sobre pintada, unos se comen a los otros en un afán de marcar territorio. A la plaza Sant Felip Neri, alguien le cambió el nombre al escribir en una esquina Plaça de Núria Montfort, personaje literario de la novela La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón. Así, se recuerda que Monfort residió en un edificio de Sant Felip Neri.

  Vázquez apunta que el Ayuntamiento impulsó la iniciativa Murs Lliures , ahora transformada en la plataforma Wallspot, para que los artistas urbanos puedan expresarse legalmente en diferentes espacios reservados para tal fin. A través de Wallspot, los grafiteros tienen la opción de reservar día para pintar en alguna de las nueve ubicaciones que hay en Barcelona, así como en Barberà del Vallès y en otras ciudades de Europa, África, América y Asia.

  La situación política, la huelga, el encarcelamiento de los Jordis y de consellers de la Generalitat … han provocado que se multiplicaran las pintadas y los carteles reivindicativos. “En septiembre y octubre hemos retirado un 18% más en comparación con la media de años anteriores”, precisa Carles Vázquez. “Si son ofensivas, es decir si se insulta o amenaza a alguien, se intentan quitar el mismo día”, añade.

  El director de Limpieza y Gestión de Residuos calcula acabar el 2017 con unos 200.000 elementos retirados frente a los 248.000 del 2015 o los 227.000 del 2014. Vázquez alerta que no se puede utilizar como referencia el 2016 pues durante tres meses se funcionó al mínimo nivel por el retraso de la entrada en funcionamiento de la empresa ganadora del concurso de este servicio.

  También entre enero y abril de este 2017 se trabajó con menos operarios, con sólo 45 frente a los 56 actuales, lo que explicaría el descenso de actuaciones. El 15% de una plantilla de 94 personas (cifra que incluye también al personal administrativo) son ciudadanos en riesgo de exclusión social.

 

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