Buscar

Adapa Canarias

Defensa del Arbol y Paisaje de Gran Canaria

Categoría

Documentación

Interesante artículo que ADAPA Canarias quiere compartir con ustedes: Los bosquescuelas son un importante recurso pedagógico que la tierra brinda y da la oportunidad de educar a los niños de una manera integral, autónoma y estimulante…no dejes de leer este escrito:

Así es una jornada lectiva en el único centro de educación infantil al aire libre homologado de España

Varios alumnos de Bosquescuela en la Dehesa Boyal de Cerceda (Madrid). BOSQUESCUELA

“Mira, es una bola con humo”. Un niño ataviado con botas de agua y anorak señala al suelo. Hay una pelota de la que sale vapor y al lado, un caballo manso con cara de alivio y culpabilidad. Efectivamente, el animal acaba de defecar y el resultado de su tracto intestinal congrega a varios niños que miran asombrados. “El humo es por la diferencia térmica”, explica una profesora. Los niños asienten, comprenden y siguen su camino por la Dehesa Boyal de Cerceda, el municipio madrileño donde se ubica Bosquescuela, el único centro al aire libre homologado para ejercer la educación infantil de España.

Fundado hace tres años por el alemán Philip Bruchner, el proyecto bebe de las escuelas en el bosque que han proliferado con éxito desde los años cincuenta en el norte y el centro de Europa. Aquí, en Cerceda, una veintena de niños de entre tres y seis años –la edad no obligatoria de escolarización–, aprenden, juegan y crecen en un aula sin límites: la naturaleza. “Nos adaptamos a las necesidades e impulsos de los alumnos y al propio entorno”, explica Jara Loira, una de las cuatro docentes. “Por ejemplo, un día unos buitres se posaron cerca de nosotros. Se interesaron tanto que nos acercamos a observarlos. A partir de ese suceso, empezamos a hablar de las aves”, recuerda.

La anécdota resume la filosofía de Bosquescuela: servirse de todos los recursos pedagógicos que la tierra brinda y educar a los niños de una manera integral, autónoma y estimulante. Y teniendo en cuenta que, como dice la psicóloga y escritora Heike Freire, “la tarea de alfabetizar a la población de hace un siglo es hoy nuestra relación con la naturaleza”, estos modelos alternativos son cada vez más demandados por parte de la población. También hablan de ello los especialistas: numerosos expertos y estudios atribuyen a esta enseñanza beneficios en el desarrollo cognitivo, social y físico de los niños, e informes como La situación del mundo, el último del Worldwatch Institute, alertan de los perjuicios de la falta de naturaleza en la infancia y reivindican una transformación ecológica de la educación.

Aula infinita

Estamos en enero y el animal del mes es el petirrojo. Los niños juegan al escondite inglés. El que cuenta lleva una capa roja y dice que es un pájaro. “Petirrojo, petirrojo, ¿adónde vas a volar?”, le preguntan los otros. Y se van acercando con sigilo al pájaro cuando este se da la vuelta. Mientras, otros dos niños se desmarcan. Subidos una roca trastean con el musgo.

“Si no les interesa demasiado el juego, y no interfieren en los demás, les dejamos que se aparten un poco. No tiene sentido forzarles”, interviene Silvia Corchero, responsable de comunicación de la escuela. Jara Loira retoma: “Buscamos un equilibrio entre fases menos estructuradas, como el juego libre, en la que los niños tienen autonomía total, y fases pautadas, como cuando aprendemos a contar o a reconocer símbolos”. Esta mañana dibujan formas geométricas en el suelo y comprueban si cada compañero tiene una piedra con su nombre pintado.

Es martes, y tras la clase los alumnos recorren la dehesa y se dirigen al lugar del día. Los jueves toca excursión –pueblos, museos, al mercado a comprar fruta– y los viernes talleres de pintura, música y manualidades. Pero hoy se encaminan al montículo de la luna, una amplia explanada verde cercada por cerros, al que llegan bordeando un arroyuelo, no sin antes detenerse en el cocodrilo –un tronco retorcido– para esperar a sus compañeros. Una vez allí, almorzarán y dispondrán de dos horas de libertad.

“Nos ocupamos de guiarles y ayudarles en cualquier cosa que necesiten”, detalla la profesora Jara Loira. “Pero dejamos que hablen mucho entre ellos. Queremos que desarrollen su parte emocional, la asertividad, el decir ‘esto no me gusta, esto sí’, que negocien y lleguen a acuerdos entre ellos… Y luego les oímos hablar con una propiedad que sorprende”, dice divertida.

¿Y los juguetes? Aquí el campo es el mejor Toys R Us. “Como no hay objetos prefabricados, los niños crean sus propias diversiones y caracterizan lo que les rodea, lo que estimula mucho su imaginación”, explica Loira. “Tampoco existen condicionamientos de género. Un palo puede ser una muñeca o un dragón o un policía. Lo que cada uno quiera”.

Y así sucede. Algunos niños se quedan sentados, ensimismados con una piedra, un insecto, una flor inesperada. Otros, como Diogo, llevan un traje impermeable completo y se meten en el riachuelo –que no le cubre ni la suela de los pies– como si quisieran pescar salmones. Otros inician una excavación petrolífera coordinada. Las cuatro profesoras vigilan por si hay que mediar o poner alguna tirita. Luego, tras reunirse y escuchar un cuento, vuelven a la cabaña a comer. Y después a casa, y el día habrá terminado.

Y luego?

A final de curso, serán ocho los niños que por edad dejen Bosquescuela y se incorporen a un centro convencional, una transición que puede preocupar a algunos padres. La hija de Sarah Gindre, Mara, una niña de siete años que estuvo hace uno en Bosquescuela, ya se ha incorporado al sistema clásico. “Cuando entró al cole los niños llevaban tres años juntos, era la única nueva. No había practicado tanto la lectura, por ejemplo, pero le costó menos de dos semanas adaptarse a sus compañeros”, recuerda la madre. “Que tuviera tanta curiosidad le ayudó mucho a coger el ritmo”. Su hermano, Alessandro, hoy está en Bosquescuela.

Elena Santaolalla, madre de Jon, uno de los alumnos actuales, eligió el colegio después de que su hijo, de tres años, estuviera en el campamento de verano del centro, que también ofrece jornadas de puertas abiertas (la próxima, el 24 de febrero) y formaciones a docentes. “Vino manchado de barro todos los días y nos pareció la señal perfecta de saber que era donde tenía que ir”, cuenta. “Estar sentado en un pupitre de un aula tradicional lo va a poder hacer siempre. Lo que está viviendo, la capacidad de concentración, la libertad, el relacionarse con niños más mayores, el soltarse, el experimentar con lo que le rodea… Era ahora o nunca”.

La Dehesa Boyal de Cerceda (Madrid).

  A Bosquescuela no llegan los alumnos por casualidad. Son familias que buscan de forma activa alternativas educativas para sus hijos y una relación cercana con el profesorado. En España van surgiendo cada vez más iniciativas, como la reciente baso-eskola en el parque Kutxa Ekogunea de San Sebastián, entre otras, o el grupo de juego Saltamontes, en Collado Mediano (Madrid). Además, la asociación EdNa representa a gran parte de estos proyectos de enseñanza, e In NaturaLudus los listan y localizan en sus páginas web. Otras asociaciones, como FUHEM, disponen de un área de trabajo y educación ecosocial en la que encontrar recursos y experiencias útiles. Y recientemente, como labor de sensibilización, Ecoembes acaba de lanzar Los Profes Cuentan, un concurso que reconoce la labor de los docentes y premia sus iniciativas ambientales.

Mientras, en la dehesa, los niños cantan Sopla el viento. Un rebelde dice que por qué no Los peces en el río, que le gusta más, pero al final todos aceptan y entonan juntos. Dos chicos se abrazan y se ponen a bailar un lento, el niño de Los peces en el río dice, de guasa, que él no es un niño, sino una raíz, y otras dos chicas saltan y giran. Y viendo la escena cualquiera desearía haber pasado más tiempo así, jugando con sus amigos en el campo.

 

Esta actuación está subvencionada por la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria y cuenta con un presupuesto de 50.000 euros

El Ayuntamiento de Agaete ha puesto puesto en marcha el proyecto Repoblación y Restauración del barranco de Agaete dentro de la estrategia de lucha contra el cambio climático. Esta actuación está subvencionada por la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria y cuenta con un presupuesto de 50.000 euros. El principal objetivo es la restauración ambiental, la plantación de agroforestales y repoblación de especies endémica, además del carácter social, puesto que permitirá la contratación de vecinos y vecinas de la villa en riesgo de exclusión social y con diversidad funcional.

 

El proyecto plantea la recuperación de la cubierta arbórea y aumento de la diversidad vegetal mediante la repoblación del barranco, fomentando la biodiversidad de flora y fauna.

El Cabildo creará este año una cuadrilla de trabajo para la limpieza y conservación de los palmerales silvestres de la isla con una partida de 200.000 euros recogida en el presupuesto de 2018 de la Consejería de Medio Ambiente. Para su puesta en marcha recurrirá a una encomienda de gestión.

Con vocación de continuidad, el Cabildo montará en 2018 una cuadrilla especializada para trabajos de retirada de restos vegetales, limpieza del entorno y cuidado de los palmerales silvestres de la isla, una medida novedosa en la gestión medioambiental que pretende atajar el mal estado de conservación de estas arboledas singulares.

Los 200.000 euros reservados en las cuentas de este año para este fin cubrirán las necesidades de personal y medios materiales para realizar esas tareas y la gestión, dadas las dificultades de contratación de medios humanos propios, será encomendada a una empresa pública. En principio son Gesplan, del Gobierno canario, y Tragsa, del Estado, las principales candidatas a asumir su puesta en marcha.

La cuadrilla de limpieza de palmerales operará todo el año, desde su creación, y será a finales de ejercicio, y en función de su funcionamiento y de los resultados obtenidos, cuando la Consejería de Medio Ambiente decida bajo qué fórmula continuaría operando en 2019.

Los operarios de la nueva cuadrilla también llevarán a cabo tratamientos fitosanitarios en aquellos palmerales silvestres que los requieran, según informa Miguel Ángel Rodríguez, el titular de la consejería, al objeto de evitar la proliferación de plagas y combatir su presencia en los que se han detectado.

Rodríguez destaca que la creación de esta cuadrilla constituye «una necesidad» para garantizar la conservación de los palmerales de phoenix canariense, en los que también seguirán operando los talleres de empleo del Cabildo.

La naturaleza, no deja de sorprendernos con regalos como este que se documenta en el siguiente artículo:

¿De qué árbol se trata? ¿Dónde se encuentra este particular bosque?

Este particular bosque que cubre más de 19.000 metros cuadrados se encuentra en una región del estado indio de Andhra Pradesh, al este de la reserva forestal de Kadiri. Lo curioso es que esta masa boscosa está compuesta única y exclusivamente por un solo árbol.

El árbol se conoce comoThimmamma Marrimanu y pertenece a los llamados banianos o higueras de Bengala (ficus benghalensis), una especie endémica de Bangladés, India y Sri Lanka.

  Los banianos, que también incluyen otras especies, son árboles que se desarrollan de manera no convencional: de arriba a abajo. Las semillas germinan en las grietas de la corteza de otro árbol, creciendo hasta que las raíces aéreas forman un pseudotronco que acaba por devorar al árbol huésped y expandiéndose poco a poco hasta crear una amalgama de ramas y troncos increíble. En sí, el árbol huésped acaba sus días asfixiado por el baniano. Las ramas, que se extienden de forma horizontal crean a su vez nuevas raíces aéreas que, a causa de la gravedad, acaban tocando tierra y formando nuevos troncos suplementarios.

  Este árbol tiene gran relevancia en el aspecto religioso. No en vano, se considera el árbol nacional de la India y las distintas partes del árbol son asociadas a diferentes dioses del hinduismo. Así, las raíces se asocian con Brahma (dios creador y representado con cuatro cabezas de barbas blancas, cuatro brazos y piel roja), el tronco a Visnú (dios preservador, representado con piel azulada y cuatro brazos) y las hojas con Shiva (dios destructor, representado como un yogui en meditación profunda), formando la Trimurti o las ‘Tres formas’ de la mitología hinduista: creación, conservación y destrucción del universo.

  Debido a que los habitantes de la zona han atribuido propiedades mágicas relacionadas con la fertilidad a este árbol, no es de extrañar que se haya convertido en un lugar de peregrinación. La mayor aglomeración de personas suele tener lugar durante el festival del Maha Shivaratri (la gran noche de Shiva) que se celebra en la noche del día 13 del mes Phalguna (entre los meses de febrero y marzo) según el calendario hindú.

  Esa noche, los numerosos peregrinos que se llegan a contar por miles, celebran bajo el Thimmamma Marrimanu una gran jatara (vigilia nocturna acompañada de música y danzas).

Un árbol de récord

  Dejando a un lado los detalles religiosos, el Thimmamma Marrimanu localizado en la reserva de Kadiri es un árbol de récord. Tiene una copa que cubre 19.107 metros cuadrados de superficie, de ahí que parezca conformar un auténtico bosque y haya sido inscrito en el libro Guinness de los Records como uno de los especímenes arbóreos más grandes del mundo.

  Otro árbol impresionante es el Gran Baniano del Jardín Botánico de Calcuta (fundado en 1787) con una copa que cubre una circunferencia de 330 metros.

  Este árbol aún sigue creciendo y, teniendo en cuenta que se encuentra en una zona repleta de campos agrícolas y rodeado por poca competencia arborícola, no es de extrañar que sus 4.000 extraordinarias raíces sigan extendiéndose por todos los alrededores y en todas direcciones.

ADAPA Canarias se alegra de que se adopten este tipo de medidas que ayudan a proteger nuestra vegetación más singular…

Consciente de que los 22 elegidos hace una década para el Catálogo Regional de Árboles y Arboledas Singulares no son los únicos de la isla dignos de conservar para la posteridad, el Cabildo no solo ha actualizado esa lista borrando los ejemplares fallecidos, cambiando algunos por otros con más méritos y agregando algunos que no figuraban en la primera selección, sino que ha iniciado la confección de un catálogo insular que, de paso, facilitará la elaboración de catálogos municipales por parte de los ayuntamientos.

El Servicio de Medio Ambiente reserva 18.000 euros para que una asistencia técnica elabore las fichas de cuantos más ejemplares mejor. Tiene una lista de unos 250 candidatos que debe pulir puesto que, entre otros factores, algunos están en fincas privadas cuyos dueños ignoran que tienen ese honor.

Dando prioridad a los más singulares, acometerá este año las tareas previas para crear el primer Catálogo Insular, abierto, con un proceso participativo con ayuntamientos, dueños del suelo y demás colectivos. Lo hará con tacto y evitando que la publicación de su localización genere visitas indeseadas que afecten a su salud o inviten a los propietarios a no entrar en esta iniciativa.

Las fichas recogerán la localización, el nombre común y popular, las características biométricas (altura total y del fuste, diámetro de copa, perímetro en base y a 1,30 metros del suelo y edad estimada), datos del entorno (acceso, vegetación dominante, fauna asociada y especies acompañantes), las posibles enfermedades, daños o plagas y las amenazas presentes y futuras. Además, describirán el árbol o arboleda y su estado de conservación y por qué son singulares, los usos tradicionales que hayan tenido o tengan, si son o no de interés turístico y si están dentro de alguna propiedad privada.

Gran Canaria

Análisis | Campaña de embellecimiento de carreteras en los años 50

Entre 1949 y 1954, el Cabildo dio premios de 500 pesetas al trabajador José
Castellano Hernández por el modo en que cuidaba su tramo de carretera. Hoy,
los bulevares arbolados deberían formar parte de medidas compensatorias.

 

 

“Estamos en plena batalla de las flores. Vamos a empezar en noviembre próximo la batalla de los árboles. En cualquier sitio de las orillas de nuestras carreteras y cuando allí no pueda ser en lugares próximos a ella, hay que plantar un árbol, que junto a las carreteras no haya un palmo de tierra vacío…” (Matías Vega Guerra, locución a peones camineros premiados, Falange, el 4 de mayo del año 1949).

Recorro otra vez la carretera de Moya hasta Corvo. Observo los altos cipreses, los añejos eucaliptos, los rosales blancos, las enredaderas rojas, los pelargonios colgantes…, y recobran vida de la mano de la historia. No imaginaba que fueran de premio.

Entre 1949 y 1954, el peón caminero de la Junta de Obras Públicas, José Castellano Hernández -Pepe El Caminero, del que me hablaba mi padre- recibió de manos de Matias Vega Guerra, presidente del Cabildo Insular, premios de 500 pesetas, por el modo en que cuidaba su tramo o legua de carretera, desde el km 4, muy cercano al puente Cho Reyes, y el km 8 ya pasado Corvo, cerca de El Caiderillo. En años posteriores, otros compañeros (Juan Betancor, José Espino) continuaron su labor hasta más allá de Fontanales recibiendo iguales agasajos.

Con su silenciosa presencia verde, más de 70 años de vida vegetal nos contemplan y nos cobijan, dan sombra y regalan belleza desde su dosel, creando este bulevar arbolado, esta Galicia canaria.

Los miro ahora con ojos diferentes. Crecimos a su sombra. Jugué con mis amigos de infancia entre su rugosas raíces, subíamos a través de sus ramas a lo mas alto buscando nidos. En los tiempos de sur y de oeste, levantiscos, asustaban sus gemidos al viento. Mi padre los temía, sobre todo a aquellos cercanos a la casa, cuyo riesgo de caída podría alcanzarnos un día.

Ahora cobran otro valor. La historia me trae a la luz sus orígenes. De la mano de un peón caminero, producto de una campaña de embellecimiento de nuestras vías insulares propiciada por el Cabildo Insular para propiciar el turismo interior, este tramo de carretera se cubrió de árboles y plantas que le dieron fama entre los paseantes urbanos y hoy en día es una ruta florida casi todo el año, con tramos coloridos estacionales, reminiscencias de paisajes europeos, y floridos rincones primaverales que enmarcan al antiguo paisaje arbóreo de Doramas.
Pero no es el único. Por toda la isla, el premio al esfuerzo de hombres como fue Pepe el Caminero, que se ocuparon de levantar del barro al cielo hileras forestales, adaptándose
a sus diferentes peculiaridades climáticas (cipreses variados, tarajales, algarroberos, falsos pimenteros, pinos marinos en las rutas de la costa y litorales; castaños, álamos, chopos, plátanos de Líbano, eucaliptos en las rutas de las medianías) y de recrear setos de pitas, tuneras, pencas habaneras, geranios, plumbagos, aligustres, flores de pascua, adelfas, brillantes, tecomas e hibiscos, ganaron una batalla de las flores, una batalla de los árboles, de la que hoy debemos enorgullecernos al dejarnos estas huellas verdes para nuestro futuro.

“No es mala idea incluir la preservación de los bulevares verdes en el plan del Paces”

Sé que muchos tramos arbolados han caído a causa del desarrollo urbano -cuando podrían haberse convertido en verdaderos bulevares- y seguirán cayendo por mor de una ampliación de carriles, sustitución por especies autóctonas o cualquier otra iniciativa administrativa o particular.

Ahora que tanto se habla de mitigar la huella de carbono, de frenar el progresivo cambio climático, estos bulevares arbolados, con un potencial de absorción de CO2 de lo más elevado, deberían formar parte de las medidas compensatorias que nuestras obras provocan en el medio
natural. Allí donde sobrevivan, me seguirá emocionando el resultado feliz de aquellas batallas por las flores y los árboles que inició aquel preclaro presidente insular Matías Vega Guerra.

Moya, junto con otros municipios insulares, forma parte de la iniciativa europea Paces (Pacto de los Alcaldes por el Clima y la Energía). No es mala idea incluir la preservación de estos bulevares verdes entre las medidas de sus planes de acción. Si caen a lo largo de toda la isla
trozos de floresta casi centenaria, similares al que adorna la carretera entre Moya y Fontanales, lo lamentaremos todos.
Deberían recibir de nuevo otro premio a su supervivencia.

 

El Consejo de Europa, con el Convenio Europeo del Paisaje, Florencia 2000, marcó un antes y un después en la concepción del Paisaje. Con los acuerdos adoptados por los estados miembros del Consejo se “define” una nueva interpretación de sus valores y de sus repercusiones en la calidad de vida de las personas que lo habitan. Es importante resaltar que este acuerdo internacional supuso un impulso al reconocimiento de su valor y su nexo con el bienestar de los habitantes y la consolidación de su identidad y, además, reconocía su carácter dinámico, y por ello,  la necesidad de establecer políticas específicas destinadas a su protección, ordenación y gestión.

La Convención del Benelux de 1982 sobre la Conservación de la Naturaleza y la Protección del Paisaje ya establecía que “puede ser considerado como el reflejo de la actitud de la comunidad respecto a su medio natural y de la forma que actúa sobre el mismo”. El Convenio de la UNESCO para la Salvaguarda del Patrimonio Intangible lo define como el conjunto de “usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas –junto con los instrumentos, objetos, artefactos, y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en determinadas ocasiones los individuos reconocen como parte integrante de su patrimonio”.

El Cabildo de Gran Canaria ha redactado un conjunto de instrumentos de ordenación territorial en los que la protección, gestión y ordenación de los Paisajes han sido premisa irrenunciable de partida, e incluso, el centro de su formulación, como es el caso del Plan Territorial Especial PTE -5.

En el Pleno celebrado el pasado 25 de Noviembre de 2016, se aprobó por unanimidad una moción en defensa del derecho a disfrutar de un entorno de calidad visual, en la que el Cabildo de Gran Canaria, entre otras actuaciones, se compromete en el diseño y desarrollo de acciones dirigidas a incrementar la calidad paisajística de Gran Canaria, y a consolidar y potenciar el Observatorio del Paisaje de Gran Canaria, como instrumento de participación en el análisis, debate, seguimiento y desarrollo de las políticas adecuadas. Este texto, como Manifiesto, fue firmado por una cantidad importante de personalidades, instituciones, entidades y empresas públicas y privadas, en la I Jornada del Paisaje de Gran Canaria, celebrada el 30 de Noviembre de 2016, como expresión de su compromiso de su defensa favoreciendo la conservación y el mantenimiento de nuestros valores naturales, culturales y sociales.

El Observatorio, en el que participan distintas áreas del Cabildo, ayuntamientos y representaciones de la sociedad civil, lleva trabajando en los últimos meses de manera decidida en la mejora del paisaje de esta Isla. Como resultado de este esfuerzo hace unos días presentamos el Proyecto Director de Regeneración Paisajística de la GC-1 como desarrollo de una de las estrategias planteadas por el Plan Territorial Especial de Ordenación del Paisaje (PTE-5), para actuar, en esta primera fase, en el tramo comprendido entre el Aeropuerto de Gran Canaria y la entrada a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. En estos momentos estamos en el proceso de adjudicación del Plan Director de la GC2 con el mismo objetivo.

La contemplación del paisaje durante los desplazamientos en carretera constituye una de las formas más frecuentes de mirarlo e identificarnos con él. Por ello, las vías de comunicación deben considerarse elementos de observación de carácter prioritario. Desde este punto de vista, el corredor de la GC-1, en el tramo que va desde Las Palmas de Gran Canaria hasta el Aeropuerto, que da acceso a los núcleos de población de mayor población de la Isla y sobre el que se apoya una gran cantidad de actividad de carácter industrial, comercial y residencial, cobra especial relevancia, tanto para los grancanarios que la recorren en sus desplazamientos habituales como para los turistas que visitan Gran Canaria.

La intensa actividad desarrollada a lo largo de la GC-1, así como la forma en la que se ha generado, configura un paisaje con un alto grado de antropización, que se presenta como una yuxtaposición de núcleos urbanos y vacíos agrícolas que no guardan relación entre sí y en donde los mensajes que reciben los usuarios de la autovía son, en su mayoría, reclamos publicitarios. Todo ello da lugar a una percepción negativa de esa parte de nuestro paisaje. El recorrido desde el Aeropuerto a la Capital de la Isla se ha ido deteriorando en los últimos años  por el incremento de vallas publicitarias y por el impacto territorial, visual y social que producen las grandes áreas comerciales, así como las áreas industriales sin integración con su entorno, las áreas agrícolas abandonadas, las firmas gigantes “grafiteadas” en muros, las fachadas de edificaciones descuidadas y tantos otros despropósitos…

A grandes rasgos, el Proyecto Director de Regeneración Paisajística de la GC-1 (Tramo Las Palmas de Gran Canaria-Aeropuerto) ha abordado el análisis paisajístico y el estudio de todo el ámbito de afección: la autovía con todos sus elementos, los bordes de los núcleos urbanos (residenciales, industriales y comerciales), los barrancos, las zonas agrícolas y los espacios vacíos; la diagnosis de los distintos problemas detectados y la ordenación del paisaje antropizado existente, mediante la definición de actuaciones de restauración de las áreas degradadas y de eliminación o corrección de los impactos paisajísticos.

En función de ese análisis y diagnóstico de la situación el Proyecto propone un conjunto coherente de actuaciones dirigidas a la mejora de la calidad paisajística del tramo, ordenadas por su grado de prioridad, contemplando la integración paisajística de los elementos que forman parte de la GC-1 y su entorno inmediato (muros, taludes, nudos, rotondas, laderas, etc.) y  determinadas zonas anexas a la vía, que por su estado actual y entidad territorial repercuten de forma negativa en el paisaje percibido desde ella.

En relación con este segundo tipo de actuación, se proponen intervenciones en las siguientes Zonas: Zona 0.- Corredor de la GC-1. Zona 1.- San Cristóbal-Hoya de La Plata. Zona 2.- Playa de La Laja – Tívoli. Zona 3.- Bocabarranco – La Pardilla. Zona 4.- Marpequeña – Las Rubiesas. Zona 5.- Cruce de Melenara-Las Huesas.Zona 6.- Montaña de Las Huesas–Urbanización Industrial Salinetas. Zona 7.- Urbanización Industrial Salinetas-Urbanización Industrial El Goro.Zona 8.- Urbanización Industrial El Goro–Tufia.

Para lograr este objetivo de regeneración paisajística, se establece un conjunto de acciones encaminadas a la  limpieza y desbroce en áreas de vertidos de escombros, basuras y restos de elementos agrícolas, y de tierras asociadas a la construcción, demolición o carreteras; retirada del vallado publicitario que incumpla la normativa sectorial; retirada de elementos agropecuarios obsoletos o en abandono; adecuación o demolición de construcciones aisladas con localización, volumen y/o tipología inadecuada o abandonadas (ruinas); rellenos con tierras o picón de taludes, trincheras y plataformas en abandono; ajardinamiento en zonas de borde de los suelos urbanos (industriales, comerciales y residenciales) situados en los laterales de la autovía y de los barrancos transversales; renovación de pintura en fachadas y medianeras  deterioradas, incluyendo un estudio cromático y su rediseño, tanto en las fachadas industriales como en los bordes urbanos residenciales; reinstalación de líneas eléctricas o telefónicas (incluso soterramiento en su caso); definición de actuaciones lineales de comunicación (senderos o paseos laterales–carril bici) entre San Cristóbal (LPGC) y Jinámar (Telde), etc. y acondicionamiento de áreas existentes con aparcamientos de gran impacto sobre la vía.

El propósito último es conseguir la eliminación y corrección de los principales impactos paisajísticos; la recuperación y reconocimiento, en la medida de lo posible, de los valores naturales y culturales existentes, la ordenación del paisaje y la aplicación de medidas específicas que contribuyan a dotar a la GC-1, en el tramo objeto de estudio, de una imagen coherente en relación con las características del territorio. Para conseguirlo se prevén 390 actuaciones, muy distintas y variables en cuanto a su envergadura, agrupadas en 53 intervenciones que constituyen proyectos completos y globales con soluciones a los problemas detectados.

El presupuesto total del conjunto de intervenciones asciende aproximadamente a unos 14 millones de euros, por lo que se han priorizado las intervenciones de forma que se puedan ir acometiendo progresivamente en 6 etapas, de forma equilibrada, entre LPGC y el Aeropuerto. El Cabildo ya dispone en sus presupuestos de 10 millones para este fin.

Constituye un enorme desafío la labor de regenerar lo deteriorado por el hombre y reconocer los numerosos valores paisajísticos y culturales de todo el tramo de la autovía GC-1 en el que se va a actuar, teniendo en cuenta el alto grado de impactos visuales así como la heterogeneidad de usos del territorio. Lo que comienza con un proyecto de regeneración paisajística podría, sumando voluntades, convertirse en un cambio de paradigma para la isla de Gran Canaria, una isla vanguardista en la que a través de uno de sus elementos más dañados, su principal autovía, se respiren vientos de cambio en la valoración del paisaje insular. Sin reconocer y valorar el paisaje se hace muy difícil gestionar el territorio en beneficio de la colectividad.

Antonio Morales Méndez
Presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria

Dentro de muy poco el embellecimiento de la GC-1, nuestra carta de presentación con respecto a los visitantes que llegan a Gran Canaria por el aeropuerto, será una realidad…ADAPA Canarias se congratula de que el Cabildo lleve a cabo el “Observatorio del Paisaje” donde se puedan poner sobre la mesa, todos estos temas para mejorar nuestros paisajes…

La regeneración paisajística de la GC-1 recoge 53 intervenciones. El Cabildo ya
cuenta con un presupuesto de 10 millones para iniciar los trabajos en marzo

El Cabildo de Gran Canaria emprenderá el próximo mes de marzo la mejora paisajística de la autovía del Sur con 53 intervenciones en el tramo de 18 kilómetros desde la capital hasta el Aeropuerto de Gando, que incluye la regeneración de terrenos abandonados, ajardinamientos, arreglo de accesos, eliminación de grafitis, soterramiento de lineas eléctricas y telefónicas, reorganización de los aparcamientos, eliminación de las vallas de publicidad, construcción de taludes, restauración de invernaderos o mejora visual de las fachadas urbanas e industriales.

La iluminación de los riscos de La Laja, un oasis de palmeras en el Tívoli, la reparación de las fachadas de la curva de Bocabarranco, el adecentamiento de las instalaciones ganaderas y las fincas agrícolas de Marpequeña o la reparación de edificios abandonados en Las Huesas son algunas de las intervenciones prioritarias.

El gobierno insular ya cuenta para ello con un presupuesto de casi 10 millones de euros, según anunció ayer el presidente Antonio Morales durante la presentación del Proyecto Director de Regeneración Paisajística de la GC-1, denominado La Piel de Gran CanariaSuturas, que realiza un diagnóstico de los márgenes de la carretera y propone 394 pequeñas actuaciones en los próximos años, con un presupuestos total de 13,88 millones de euros.

El proyecto director ha sido elaborado por cuadro empresas -Análisis Ingenieros, Quadrado Verde, Pared Libre y Situacións Construidas- y establece “la hoja de ruta para acabar con el deplorable estado de la principal arteria de la Isla, en la que abundan las vallas, muros, casas e instalaciones agrícolas abandonadas”, explicó Morales.

El presidente compareció junto a Inés Miranda, consejera insular de Política Territorial, y Hubert
Lang-Lenton, coordinador del documento, quienes resaltaron que algunas de las actuaciones han sido planteadas por los colectivos vecinales y que en la ejecución participarán varios departamentos del Cabildo, así como los ayuntamientos por donde discurre la carretera, en este caso los de Las Palmas de Gran Canaria y Telde.

Intervenciones

La Consejería de Obras Públicas se encargará de las actuaciones en la propia carretera y en los accesos, dentro de la llamada Prioridad 0, con un presupuesto de 874.000 euros. Para las 53 intervenciones a ambos lados de la autovía se fijan cinco niveles de prioridad, de muy alta a muy baja, dependiendo de la facilidad de ejecución, la propiedad del suelo y la urgencia. Las obras abarcan más de 370 hectáreas de terreno y no afectarán al tráfico.

Inés Miranda recordó que el Cabildo trabaja desde hace meses en el tramo desde Aeropuerto hasta la zona turística de Maspalomas, sin necesidad de elaborar un plan director para ese tramo porque el principal deterioro del paisaje se concentra en la costa de Telde y en la entrada a la capital. Las actuaciones en Ingenio, Agüimes, Santa Lucía y San Bartolomé de Tirajana se centran en eliminación de invernaderos abandonados y limpieza de grafitis. 

Respecto a la retirada de las vallas publicitarias ilegales, el presidente dijo que ya han desaparecido a partir del Aeropuerto y que en Telde ya se ha iniciado la retirada por parte de los propietarios. El Cabildo y el Ayuntamiento firmarán en las próximas semanas un convenio para eliminar por la vía ejecutiva las vallas que sigan en pie, cobrando posteriormente los trabajos a los propietarios de los terrenos, las empresas de publicidad o los anunciantes.

El tramo de 18 kilómetros se inicia en el barrio capitalino de San Cristóbal, pero no se han precisado las actuaciones en el entorno del antiguo solar de Aguas de San Roque en espera de la construcción de la parada de la Metroguagua. En dirección Sur, una de las prioridades es la ordenación del aparcamientos existente del margen interior de la playa de La Laja.

En esa zona también se acometerá la reforma del mirador del Tritón, que incluirá la colocación de un monumento en memoria de los represaliados del franquismo que fueron arrojados por los acantilados de La Marfea. La iluminación de los riscos de La Laja ofrecerá una nueva visión de la entrada a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, apuntó Morales.

Ya en Telde, precisó, “también está prevista la regeneración de la parcela ubicada junto al espacio comercial de La Mareta, completar los jardines en los márgenes de la vía, solventar los problemas de comunicación en barrios atravesados por la GC-1, eliminación de los grafitis, contención de taludes generados por vertidos de tierras para crear explanadas en suelos industriales y mejora de invernaderos en uso y limpieza de los que están en desuso”.

 

Texto de Eduardo Martínez Pison:

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: