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Adapa Canarias

Defensa del Arbol y Paisaje de Gran Canaria

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Documentación

Yo soy la Naturaleza

El futuro de la especie humana depende de cómo sigamos comportándonos con la Naturaleza… ADAPA Canarias te invita a reflexionar sobre ella…

   Interesantes palabras la de nuestro compañero y presidente de ADAPA Canarias, Rafael Molina Petit:  “Sin un paisaje de calidad no puede existir un turismo óptimo, que gaste en el destino”.

Diversos expertos afirman que un paisaje de calidad mejora el medio ambiente, embellece el territorio, implica un turismo de calidad y revaloriza la economía

  Expertos y profesionales de diversas áreas han teorizado, y mucho, sobre la importancia del paisaje en el ecosistema turístico. Entornos que, en su acepción más amplia, no solo hacen referencia a los parajes naturales, sino también a áreas urbanas y centros turísticos. Lugares, en pueblos, en ciudades, en zonas costeras o en áreas de interior, que deben estar limpios, en constante cuidado, con árboles y plantas y libres de contaminación visual para transmitir no únicamente belleza, sino también sensación de pertenencia y de estima para aquel turista que lo visita por primera vez y, también, para aquel ciudadano que lo transita cada día.

  Según explica en el programa de radio Bungalow103 Rafael Molina Petit, economista del estado y delegado en Canarias de Icex, en los años 70 “preocuparse por el espacio era algo anticuado” y prueba de ello son “las construcciones de determinadas áreas de Benidorm (Alicante), Torremolinos (Málaga), el sur de la isla de Gran Canaria o incluso algunos puntos de Mallorca”. Se trataban, afirma, de “construcciones toscas que no tenían en cuenta el lugar, que no eran integradoras”. Sin embargo, el presidente de ADAPA Canarias, organización sin ánimo de lucro que defiende la importancia de los árboles y del paisaje, añade que está más que demostrado que “sin un paisaje de calidad no puede existir un turismo óptimo, que gaste en el destino” y muestra de ello es la “herencia de César Manrique en la isla de Lanzarote”, ya que esta isla canaria es hoy en día la que “mayor renta per cápita tiene de todo el archipiélago”.

  Entre los citados expertos que han estudiado la incidencia del paisaje en la creación de un entorno turístico se encuentra Joan Nogué, geógrafo, catedrático universitario y director del Observatori del Paisatge de Catalunya, quien afirma que “la imagen más frecuentemente utilizada para difundir un determinado centro turístico es, precisamente, su paisaje”. Y aduce que, por ello, es muy importante “contar con paisajes de calidad y saber gestionarlos de una forma racional; tanto en cuanto que son unos recursos naturales muy frágiles”.

  Pero si el paisaje es importante para embellecer el territorio, para evitar la contaminación visual y para atraer a un turismo de calidad, también lo es porque “mejora la economía, y no únicamente por la incidencia del turismo”. Según afirma José Antonio Sosa, arquitecto y profesor de proyectos de arquitectura en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, las casas situadas en calles arboladas “se revalorizan”. Sosa afirma, haciéndose eco de un estudio de la universidad de Oxford, que en el área metropolitana de Londres, la ciudad más reforestada del mundo, aquellas viviendas que “tienen árboles en sus aceras valen en torno a un 20% y un 30% más que si no tuvieran dichos árboles plantados”. Es decir, que talar árboles en la ciudad no solo implica “desmejorar la calidad del aire o afear el paisaje”, sino también supone “la pérdida de valor económico de un inmueble” y por ello, para el experto, no es de extrañar que en Londres las viviendas ubicadas en el centro de la ciudad sean “las más caras del mundo”. De hecho, Sosa afirma que la capital británica es un modelo a seguir en cuanto a “protección de su paisaje urbano” y tanto es así que actualmente “se discute en el parlamento inglés si es posible designar Londres espacio natural”. El paisaje, por tanto, no se convierte “en un gasto”, sino que se trata de una “inversión más que segura”.

¿Qué puedo hacer yo para proteger mi paisaje?

  Tanto para Molina Petit como para Sosa, proteger el paisaje no es únicamente una labor que atañe a políticos o empresarios, sino que interpelan a cada persona para que se cuestione: “¿Qué puedo hacer yo para proteger mi paisaje?”. Quizás sea pintar la fachada, plantar un árbol, recoger los excrementos de la mascota o protestar cuando exista una agresión al entorno. Y es que, señalan, defender el entorno natural y urbano supone “una defensa a ultranza de lo público, de lo comunitario”, y una cuestión primordial con la que conseguir “que todos podamos vivir mejor”.

 

  El Cabildo donará hasta 25 olivos de la variedad verdial, la más tradicional en la isla, a los olivocultores que lo soliciten antes del 10 de abril con el doble objetivo de conocer su rendimiento en diferentes lugares y responder a su creciente demanda entre los productores de aceituna y aceite de oliva.

Sean propietarios o arrendadores de la finca agrícola en la que ya se cultiven olivos, los olivocultores grancanarios que así lo pidan recibirán un máximo de 25 y un mínimo de 10 árboles de la variedad verdial cultivados en la Granja Experimental del Cabildo gracias a una campaña con fines experimentales lanzada por la Consejería de Soberanía Alimentaria.

Tradicionalmente la verdial era la variedad predominante en la isla, hasta la llegada de otras nuevas más enfocadas a la obtención de aceite. Por sus cualidades y su doble aptitud, ya que sirve tanto para preparar aceituna de mesa como para aceite, sigue siendo muy apreciada y demandada. Sin embargo, los olivocultores tienen muchas dificultades para conseguirla por su bajo rendimiento cuando se enraíza mediante estaquillas.

Así, el Cabildo ha decidido facilitar su cultivo, y de paso estudiar su rendimiento en distintos emplazamientos, regalando olivos seleccionados en sus instalaciones de Arucas.

En el reparto se dará prioridad a los agricultores que pertenezcan a alguna asociación de olivocultores y el número máximo y mínimo de olivos previstos en la convocatoria podrá incrementarse o reducirse en función de las existencias del vivero y la cifra de peticiones.

Gran Canaria lidera la producción anual de las islas de aceite de oliva virgen extra, con 80.000 litros que salen de las nueve almazaras que existen en la isla, instalaciones que se reparten entre Agüimes, donde hay tres; Santa Lucía de Tirajana y Telde, que tienen dos; e Ingenio y Agaete, que cuentan con una. En Fuerteventura son cinco y en Tenerife hay cuatro.

Gran Canaria suma en torno a 70.000 olivos diseminados por su geografía, lo que la convierte en la isla con más olivares del archipiélago gracias al auge experimentado por este sector en los últimos años, que ha propiciado su expansión más allá de Agüimes, San Bartolomé de Tirajana y Santa Lucía, donde es tradición. De hecho Telde, Gáldar, Mogán, Agaete y Valsequillo, entre otros municipios, cultivan ya estos frutales, fácilmente adaptables a las condiciones ambientales de la isla y atractivos por su alto valor agronómico, etnográfico y paisajístico.

  La reciente celebración del Día Internacional de los Bosques ha sido un momento «idóneo» para poner de manifiesto el papel de los bosques en las islas, fundamentales para la aportación de agua a los acuíferos, pero también para luchar contra el cambio climático. Canarias es de las comunidades en las que ya se habla de implantar el Céntimo Forestal.

El papel que juegan los bosques en Canarias tiene «un valor extraordinario» por cuanto que son vitales no solo por como contribuyen a evitar la erosión del suelo, sino por lo que suponen para el mantenimiento y la aportación de agua a los acuíferos y, lo mismo que en el resto del mundo, por su función de sumideros del CO2 que se emite a la atmósfera. La celebración del Día Internacional de los Bosques ha servido no solo para poner de manifiesto esa importancia de los bosques para las islas, como dice el presidente del Colegio de Ingenieros de Montes en Canarias, Juan Carlos Santamarta, sino también para concienciar sobre las medidas que hay que tomar para salvaguardarlos.

Entre otras medidas que se deberían tomar en Canarias, Santamarta apunta que los bosques canarios deberían incluirse en la denominada bioeconomía y también formar parte de la fijación de CO2, con la implantación del Céntimo Forestal, o del pago por servicios ambientales.

La implantación del Céntimo Forestal o Verde, que consiste en pagar un céntimo por cada litro de combustible que se eche en cualquier vehículo, es una de las medidas que defienden los ingenieros de montes y forestales, pero «no como una tasa recaudatoria», sino, según el vicepresidente del Colegio de Ingenieros de Montes en Canarias y miembro de la Asociación de Profesionales Forestales (Profor Canarias), Jorge Naranjo Borges, «como un instrumento para paliar las emisiones de gas carbono», transfiriéndolo al mayor sumidero de carbono conocido, los bosques. Así, lo que se recaude por contaminar iría a parar directamente a acciones como la repoblación de bosques o incluso de zonas de matorral o tabailbal en islas como Lanzarote o Fuerteventura, dice Naranjo Borges. También a servicultura productiva y preventiva (de incendios).

Otra medida, apunta Naranjo Borges, es el pago por servicios ambientales, es decir, incentivar a quienes viven en entornos boscosos para que la responsabilidad social que tienen en la conservación del entorno, bien para el disfrute, bien por seguridad, se vea premiada con alicientes fiscales.

A juicio de Naranjo Borges, el mayor problema que hoy por hoy tienen los bosques canarios es «la falta de gestión», algo que va aparejado, dice, a la escasa inversión en Medio Ambiente.

Valle de Guayedra, ecosistema termófilo a los pies de Tamababa

El Colegio de Ingenieros de Montes eligió el Valle de Guayedra en Gran Canaria para realizar, el día 21, una caminata vinculada al Día Internacional de los Bosques. Guayedra, en las faldas del Pinar de Tamadaba, se nutre de las lluvias que caen allí y el valle alberga hábitats y especies endémicas, repoblaciones forestales (d) recientes y una fuente semillera de bosque termófilo. Entre los participantes (i) estuvo la vicerrectora de la Universidad de Cabo Verde.

 

Miembros de nuestra asociación, ADAPA Canarias, también nos sumamos a la Ruta del Agua que parte desde el municipio de Santa Brígida para disfrutar de este precioso paisaje de medianías…

  Un centenar de personas disfrutaron de una ruta por las joyas hidráulicas que alberga en sus entrañas el barranco del Guiniguada. Una iniciativa promovida por el Cabildo de Gran Canaria para celebrar el Día Mundial del Agua que tuvo lugar el pasado jueves

El Guiniguada, un museo hidráulico
El Pozo Canario, la Presa de Satautejo o Los Veleros son algunas de las joyas del barranco

Cuando Juan Rejón llegó a Gran Canaria hace casi 540 años, sentó las bases del que más tarde sería el Real de Las Palmas en la orilla del Guiniguada. Y es que su nombre ya lo dice todo. “Según algunos expertos la etimología del barranco, de origen bereber, podría traducirse como abundante corriente de agua en un cauce natural”, recuerda el profesor de la ULPGC y funcionario del Consejo Insular de Aguas, José Imar Chirivella, en la ponencia que puso
el colofón a un recorrido por alguna de las joyas que alberga la hondonada que se ha consolidado como un auténtico museo hidráulico. Un patrimonio desconocido para muchos del que pudieron disfrutar un centenar de personas durante la iniciativa promovida por el Cabildo insular con motivo del Día Mundial del Agua que tuvo lugar el pasado jueves.

“El mayor barranco de la vertiente norte” está profundamente ligado al desarrollo de la Isla y no solo porque la primera villa tras la conquista castellana se consolidó en sus márgenes. Hechos como que fue testigo de la batalla que aconteció poco después entre aborígenes y las tropas de Rejón o que sus entrañas sirvieran de vía de escape para los canarios que huían en 1599 del corsario holandés Pieter van der Does y sus soldados, muchos de los cuales encontraron entre sus laderas la tumba, también lo convierten en un enclave de alto valor histórico. Si bien estos no son los únicos tesoros vinculados a su cuenca y los participantes en la caminata están a punto de descubrirlo.

“Vamos a mirarnos en lo nuestro”, invita Paco Guerra, guía de la empresa Arawak encargado del primero de los tres grupos que se han formado dado el alto volumen de asistencia a la actividad en la que también participan el presidente del Gobierno grancanario, Antonio Morales, varios consejeros, alcaldes y técnicos del Consejo Insular de Aguas. El punto de partida es la Finca El Galeón, en Santa Brígida, desde donde la comitiva pone rumbo hacia el pozo con el mismo nombre que se encuentra a pocos metros.

Pozos
La lluvia acompaña débilmente a ratos a los senderistas a los que no consigue enchumbarles el ánimo por conocer las curiosidades del camino. La primera parada promete. Y es que El Galeón fue autorizado en 1938, convirtiéndose el suyo en el expediente número 367 en aquel momento. Con una caña vertical de 63 metros de profundidad y tres de diámetro y dos galerías
de 330 y 170 metros, respectivamente, llama la atención por el hecho de que su boca está fuera de la nave de máquinas que ahora acoge un museo.

Este es uno de los casi 3.000 pozos de hasta 400 metros de profundidad que se construyeron a mitad del pasado siglo (en la que se tramitaron 4.000 expedientes), “coincidiendo con el auge de la agricultura de exportación”, explica Gerardo Henríquez, gerente del Consejo Insular
antes de bromear con que si se mira un mapa de pozos de la Isla, esta “parece un queso Gruyer”. Un hecho que no hace descartar que, al igual que es el territorio con mayor densidad mundial de presas, Gran Canaria sea el lugar del mundo con mayor cantidad de pozos por extensión, si bien este dato está por confirmar. El segundo alto en el recorrido, la presa de Satautejo, tampoco deja indiferente. Conocida antes como la Manzanares, por su ubicación
en el barranco del mismo nombre, tuvo la misión de abastecer a Las Palmas de Gran Canaria
hasta hace unas décadas. Aunque no está especialmente cargada de agua, destaca en ella su muro de 20 metros de mampostería curvada que permite hacer acopio de más de 230.000 metros cúbicos del líquido elemento.

Varias paradas para admirar la naturaleza y unos cuantos metros después llega el turno de los lavaderos conocidos como Los Veleros. Nombre que le viene de la imagen que dejaba la ropa tendida que, con el viento, creaban la ilusión de un mar de velas. Además de ser vital para mantener a raya la suciedad de la ropa, este espacio también resultaba importante para las relaciones sociales al ser el lugar en el que las mujeres intercambiaban conversaciones e información.  

Joyas. Lo que el barranco de Guiniguada acoge en sus entrañas, en lo que a obras hidráulicas se refiere, son auténticas joyas vinculadas a la historia y al desarrollo de la propia ciudad y la Isla. En la imagen principal, los participantes de la ruta

atravesando el puente de la Presa de Satautejo. Abajo, la visita a los lavaderos también conocidos como Los Veleros. Sobre estas líneas, arriba, el acueducto de carga para el Molino de Maipez (arriba), mientras de debajo los asistentes escuchan las explicaciones de los técnicos sobre el museo del Pozo Canario de la Finca El Galeón.

Un centenar de personas participan en el recorrido por las obras del cauce “Con tantos pozos el mapa de la Isla parece un queso gruyer”, afirma Henríquez.

La cantonera de Los Pepe se convierte en la penúltima joya a visitar. Aunque ya está modernizada, este tipo de obra, cuyo objetivo es fijar el volumen del agua que pasa por un canal en un tiempo determinado, se remonta al siglo XVIII cuando los fraccionamientos de los partícipes se acentúa. En concreto, la que se emplaza en el Guiniguada la gestiona la Heredad más antigua de la Isla, la de Las Palmas, Dragonal, Bucio y Briviesca que, a su vez, está ligada la galería de La Mina. Una infraestructura que fue autorizada por los Reyes
Católicos a principios de 1500 para trasladar agua de Tejeda al Real de Las Palmas.

El acueducto de carga del Molino de Maipez fue el colofón al recorrido por el barranco que se pretende, además, incluir en el sendero GR131 existente en las demás Islas, que tiene por objetivo conectar todo el Archipiélago y que forma parte, además, del trazado de más de 5.000 kilómetros del sendero europeo E7 que arranca desde Hungría. En lo que a la obra hidráulica
se refiere, destaca por su importancia a la hora de elevar la cota del agua para poder mover los molinos. Asimismo, esta construcción que data de 1899 es, por su proximidad, uno de los símbolos del Jardín Canario.

Precisamente en este último, tras seis kilómetros de caminata, se celebró la última parte del encuentro en el Foro Guiniguada donde José Imar Chirivella impartió su conferencia
Guiniguada: un barranco de agua. Acto seguido se llevó a cabo el reconocimiento a los vigilantes de aguas y cauces, de presas y de obras y explotación del Consejo. Un cuerpo que actualmente componen una veintena de personas encargadas de velar por el estado del patrimonio hidráulico de la Isla.

Interesante artículo con el que nuestro compañero de ADAPA Canarias y director de la RSEAP, Tomás Van de Valle, nos informa e invita a reflexionar sobre el Parque Barranquillo Viera…

  El espacio olvidado y menospreciado que enlaza Schamann con Fincas Unidas
cumple con creces las condiciones ideales para convertirse en el principal
corredor entre ambas plataformas urbanas y el nivel intermedio de Paseo de Chil

Es de temer que no sean muchos los ciudadanos de Las Palmas de Gran Canaria que sepan cuál es el parque a que da pie este artículo. Algunos más, aunque presumiblemente no la mayoría, captarán de que reducto se habla si se lo refiere con el popular, y despectivo, apelativo de “Parque de las Cucas”. Y, aún, entre quienes lo conocen o tienen noticia del mismo, no faltará
quien se pregunté por la pertinencia de que el Grupo de Jardines y Paisaje de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria emplee su tiempo en un lugar con reputación de sórdido, por no decir que le sorprenderá que la institución publique un artículo sobre el mismo. Pero el Parque Barranquillo Viera, empecemos a usar su nombre primigenio
a ver si logramos que algún día se imponga en el imaginario ciudadano, es un lugar mucho más importante de lo que piensan estos lectores y, ay, los actuales y precedentes alcaldes, concejales de Urbanismo y concejales de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.
Últimamente las conexiones longitudinales de la ciudad vuelven a primer plano de la actualidad informativa con motivo de la construcción de la MetroGuagua. Sin entrar en el debate sobre esta iniciativa, no cumple a este artículo, el dato sirve para llamar la atención
del lector sobre cómo nuestros munícipes se han ocupado tradicionalmente de las conexiones
longitudinales, las de la ciudad baja, lo cual es absolutamente necesario, pero no han mostrado especial interés en resolver las más que deficientes conexiones transversales, que enlazan la ciudad baja con las distintas “ciudades altas”, lo cual es, a todas luces, lamentable. A este respecto, el olvidado y menospreciado Parque Barranquillo Viera, que conecta Schamann con
Fincas Unidas, cumple con creces, a poco que se hagan unas mínimas, y más que económicas, intervenciones en él, las condiciones ideales para convertirse en el principal corredor peatonal entre ambas plataformas urbanas –y el nivel intermedio del Paseo de Chilen un momento en que la movilidad sostenible está en la agenda de todas las ciudades… que tienen proyecto de ciudad.

Concebido por el gran arquitecto paisajista menorquín Nicolau Maria Rubió i Tudurí -¿para cuándo la gran exposición sobre sus proyectos en Canarias?-, autor de los Jardines Francesc Maciá, los Jardines del Palacio Real de Pedralbes, el Turo Park y la Plaza Gaudí, frente a la Sagrada Familia, todos estos en Barcelona, Rubió fue también el creador del Parque Doramas,
uno de cuyos tramos fue llamado en su honor, precisamente, Jardines Rubió. Y, bien, ahora, que,
como la MetroGuagua, está de actualidad también el Doramas, con ocasión del proyecto de ampliación del Hotel Santa Catalina, no está de más incidir en la necesidad de pensar ambos jardines, el Parque Doramas y el Parque Barranquillo Viera, finalizados el mismo año -según consta en los respectivos proyectos depositados en el Archivo Rubió del Colegio de Arquitectos
de Barcelona-, como partes indisociables de un mismo conjunto que busca conectar la ciudad baja y Ciudad Alta mediante el diálogo con la naturaleza.

  Es un lugar mucho más importante de lo que piensan los actuales y precedentes alcaldes.

  Una intervención mínima haría de esta una ciudad más cohesionada.

Si ya, como se ha expuesto hasta aquí, por lo que representa en cuanto a movilidad sostenible, de conexión entre dos plataformas de Las Palmas de Gran Canaria, históricamente desconectadas, y de valor artístico cultural en cuanto que obra del principal arquitecto paisajista español del siglo XX, es un lugar de altísimo interés, el Parque Barranquillo Viera entraña además valores geológicos: Con su sabiduría proyectual, Rubió supo respetar el trazado del pequeño barranco, de tal modo que hoy es uno de los pocos de la ciudad que
conservan su estructura geomorfológica –compáreselo con los vecinos barrancos del López Socas y Don Zoilo-.

En fin, una mínima intervención en el parque, que pasa por una recuperación de su jardinería que respete sus hermosísimos árboles, la introducción de señalética e iluminación, el otorgamiento de prioridad al peatón sobre los vehículos motorizados en el Paseo del Capitán
López Orduña y, muy importante, la prolongación del Parque hacia el arranque del barranco, en
Schamann, con una fácil conexión al Parque Don Benito, harían de esta una ciudad más cohesionada. Señor alcalde, don Augusto Hidalgo; señor concejal de Urbanismo, don Javier Doreste; señora concejala de Parques y Jardines, doña Inmaculada Medina: ¿creen que podrán
encontrar un hueco en sus agendas para tomarse interés en esta cuestión?

 

Casi 15 urbes sirven de ejemplo para demostrar que los bosques y el arbolado urbano aportan toda una serie de ventajas a la vida urbana que van mucho más allá de lo ambiental

Mejoran la calidad del aire, rebajan el ruido, invitan a hacer ejercicio y, por qué no, también embellecen las ciudades. Los árboles y arbustos y las zonas verdes en general aún brillan por su ausencia en gran parte de las urbes mundiales, donde ya vive más de la mitad de la humanidad. “Hasta hace poco, hemos pensado que proteger los bosques consistía en preservarlos allá donde están, protegiéndolos del hombre y su contaminación. Así, hemos separado espacios verdes de espacios urbanos. Pero no ha funcionado en muchos sitios. Y ahora buscamos la forma de integrar ambos”.

Así hablaba Mattia Palazzi, alcalde de la ciudad italiana de Mantua, en un evento celebrado en la sede de la FAO (agencia de la ONU para la alimentación y la agricultura) en Roma (Italia). La organización ha aprovechado el Día Internacional de los Bosques para resaltar la importancia de contar con bosques y áreas de arbolado en las ciudades y sus alrededores. “También ayudan a filtrar el agua y regular los flujos hídricos”, ha añadido José Graziano da Silva, director general de la agencia.

La FAO ha presentado Bosques y ciudades sostenibles, un libro en el que se analizan las historias de cómo 15 ciudades de todo el mundo de Vitoria-Gasteiz a Singapur, pasando por Filadelfia y Nairobi— han logrado reverdecerse y sacar provecho de las ventajas que ofrecen los árboles en un contexto urbano.

Evans Sifuentes Ocaña, regidor de Independencia (un distrito de Lima, la capital peruana) ha contado cómo plantar árboles en la ladera del municipio ha ayudado a proteger a sus habitantes de la erosión del terreno. “Ante la falta de vivienda la gente se instala donde puede, también en zonas vulnerables”. La población del distrito, de bajos ingresos, construía sus asentamientos en una zona con riesgo de derrumbe con sismos o llegada de lluvias torrenciales. “Al plantar bosque, evitamos que más gente se instale ahí, al tiempo que reforzamos el terreno y creamos un área de esparcimiento que puede dar lugar a emprender negocios”, decía Sifuentes.

En el libro se habla del caso de Vitoria-Gasteiz, que fue capital verde europea en 2012, de su cinturón verde y de cómo las 1.412 hectáreas de espacios públicos verdes de que dispone son fruto de una planificación y una visión que se lanzó hace más de un cuarto de siglo. Lo mismo ocurre en el caso de Singapur. La mayoría de los miles de árboles de la ciudad-Estado que cuenta con los mismos metros cuadrados de zona verde por habitante que la capital alavesa— tienen su origen en un programa que se puso en marcha hace más de 50 años.

Pero, aunque la planificación es clave, siempre hay tiempo para subirse al tren de los bosques urbanos. La pequeña Mantua (50.000 habitantes) ha invertido 2,5 millones de euros en los últimos dos años para aumentar un 55% el número de plantas en su término municipal, según su alcalde. También se han creado dos bosquecillos en zonas dedicadas a polígonos industriales y logísticos. “Debemos ser conscientes de que con esto podemos hacer ciudades más bellas y sanas”, decía Palazzi.

En Filadelfia, que cuenta con el mayor sistema de parques urbanos de los Estados Unidos, siguen ampliando su cobertura forestal, centrándose sobre todo en las zonas más desfavorecidas. “No hay que limitarse a apoyar a los vecinos que quieren plantar árboles, sino convencer a los que no están interesados”, explicaba Michael Di Berardinis, el director de gestión de su Ayuntamiento. “Antes lo hacíamos solo por el medio ambiente, para secuestrar carbono. Pero hemos entendido que aportan muchas otras cosas. Entre otras, los barrios más verdes son más seguros”.

 

ADAPA Canarias, les recuerda que hoy jueves continuamos con el Seminario de  Arboricultura y Pasiaje que se está celebrando en la Real Sociedad Económica Amigos del País donde nuestra asociación colabora:

 

A continuación les dejamos el programa:

 

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